Hay una frase atribuida a Rudolf Nureyev que expresa la importancia de la exactitud en la danza más clásica. “El bailarín necesita concentración y enfoque para llegar a la perfección de sus movimientos”. Tal vez por los nervios del estreno, por la exigencia virtuosa del repertorio clásico o por una mezcla de ambas, el arranque de esta nueva entrega de la Compañía Nacional de Danza no puede enmarcarse en ese esplendor al que se refería Nureyev. Cierta inseguridad para sostener esa precisión que no terminaba de cuajar, revoloteó por la primera obra del programa, el Grand Pas Classique de Paquita, ideado por Marius Petipa en su versión de 1881.. Seguir leyendo
Hay una frase atribuida a Rudolf Nureyev que expresa la importancia de la exactitud en la danza más clásica. “El bailarín necesita concentración y enfoque para llegar a la perfección de sus movimientos”. Tal vez por los nervios del estreno, por la exigencia virtuosa del repertorio clásico o por una mezcla de ambas, el arranque de esta nueva entrega de la Compañía Nacional de Danza no puede enmarcarse en ese esplendor al que se refería Nureyev. Cierta inseguridad para sostener esa precisión que no terminaba de cuajar, revoloteó por la primera obra del programa, el Grand Pas Classique de Paquita, ideado por Marius Petipa en su versión de 1881. Seguir leyendo
Hay una frase atribuida a Rudolf Nureyev que expresa la importancia de la exactitud en la danza más clásica. “El bailarín necesita concentración y enfoque para llegar a la perfección de sus movimientos”. Tal vez por los nervios del estreno, por la exigencia virtuosa del repertorio clásico o por una mezcla de ambas, el arranque de esta nueva entrega de la Compañía Nacional de Danza no puede enmarcarse en ese esplendor al que se refería Nureyev. Cierta inseguridad para sostener esa precisión que no terminaba de cuajar, revoloteó por la primera obra del programa, el Grand Pas Classique de Paquita, ideado por Marius Petipa en su versión de 1881.. Seguir leyendo
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