Lo que inició con una sorpresa en vivo, lágrimas y un adiós que nunca ocurrió, finalmente se transformó en una guerra abierta. And now, also, in a matter of lawyers. Alba Carrillo ha anunciado que tomará medidas legales urgentes después de su controversia salida de El Sótano Club, el programa de TEN que presentaba desde abril pasado. The host talks about alleged data protection issues, disclosure of secrets and private documents, and warns that she is not willing to let what happened pass. Mientras tanto, sus antiguos compañeros piden explicaciones sobre su versión de los hechos y la cadena de televisión prepara su regreso para el lunes siguiente con la promesa de aclarar lo sucedido.
The host breaks with the TEN program to join La Séptima, but her departure in the middle of the live broadcast, the suspension of the Friday airing, and the tough responses from Marta Riesco and Alberto Guzmán have turned her farewell into a public showdown.
Lo que comenzó con una espantada en directo, lágrimas y una despedida que nunca llegó a producirse ha terminado convirtiéndose en una guerra abierta. Y ahora, también, en un asunto de abogados. Alba Carrillo ha anunciado que emprenderá acciones legales urgentes tras su polémica salida de El Sótano Club, el programa de TEN que presentaba desde el pasado mes de abril. La presentadora habla de supuestos problemas de protección de datos, revelación de secretos y documentos privados, y advierte de que no está dispuesta a dejar pasar lo sucedido. Mientras, sus antiguos compañeros cuestionan su versión de los hechos y la cadena prepara su regreso este lunes con la promesa de explicar lo ocurrido.
«Lo primero que voy a hacer es defenderme a mí misma, pero no lo voy a hacer públicamente porque yo estoy en otro momento de mi vida y hay cosas por las que no voy a pasar», asegura Carrillo en un vídeo difundido en sus redes sociales. Y continúa con una advertencia que eleva considerablemente la tensión: «Estoy dirigiéndome al abogado como medida legal urgente. No voy a tener sentimentalismos ni un ápice de sensibilidad con personas que no lo han tenido conmigo».
La presentadora va todavía más lejos. «Aquí hay un tema muy grave, no tenéis ni idea de todas las cosas que han pasado. Hay un problema de protección de datos, de revelación de secretos, de documentos privados», denuncia, sin concretar a qué hechos se refiere ni identificar a las personas contra las que pretende actuar.
«Voy a defenderme donde me tengo que defender, que es con la Justicia. Se acabó el respeto por el cariño, porque el cariño y el respeto han de ser bidireccionales, y en este caso no lo han sido», sentencia. Y remata: «Advierto y aviso medidas legales tan urgentes que van a ser hoy».
Son las declaraciones más contundentes de Carrillo desde que el pasado jueves abandonase repentinamente el plató de El Sótano Club. No confirma que haya presentado una demanda, pero sí anuncia su intención de iniciar actuaciones legales de manera inmediata. Un nuevo capítulo en una polémica que, en apenas cuatro días, ha pasado de una despedida televisiva a un enfrentamiento público en el que cada nueva explicación parece abrir más interrogantes.
Todo comenzó el jueves 15 de octubre. El Sótano Club acababa de regresar de publicidad y sus colaboradores se disponían a comentar una información relacionada con Shakira cuando Alba Carrillo se levantó de su asiento, se tapó el rostro y abandonó el plató visiblemente afectada. La escena desconcertó a sus compañeros y a los espectadores.
Jorge Yorya trató de restar dramatismo al momento explicando que la presentadora no se encontraba bien, mientras Alberto Guzmán asumió las riendas del espacio hasta el final de la emisión. Nadie explicó entonces qué había sucedido.
Sin embargo, pocas horas después llegaba la primera sorpresa. Carrillo aparecía en la presentación de La Séptima, la nueva cadena de televisión que comenzará sus emisiones el próximo 5 de noviembre, y anunciaba que abandonaba TEN para centrarse en su nuevo proyecto profesional, Fuera de control, junto a Marta Márquez.
«Es muy complicado dividirme y no quiero hacer dos cosas mal, prefiero hacer una bien», explicó entonces. La presentadora aseguró que inicialmente había contemplado compaginar ambos trabajos, pero finalmente había optado por apostar por La Séptima, una cadena a la que se refirió como su futuro profesional. También tuvo palabras de agradecimiento hacia TEN por la oportunidad que le había brindado.
En principio, su marcha iba a producirse sin mayores sobresaltos. Alba Carrillo anunció que el viernes acudiría a El Sótano Club para despedirse de los espectadores y cerrar su etapa en el programa. Pero aquella despedida nunca se produjo.
El viernes, alrededor de tres horas antes del comienzo de la emisión, TEN anunció por sorpresa que suspendía el programa. «Como ya sabéis, se avecinan cambios en el sotanito y, para eso, necesitamos algo de tiempo para trabajar en ellos», explicó la cadena en un comunicado difundido en sus redes sociales. El mensaje concluía anunciando el regreso del espacio este lunes, 19 de octubre.
La decisión resultó especialmente llamativa porque el equipo había estado trabajando durante toda la mañana en la preparación de una emisión que, finalmente, nunca llegó a realizarse.
La suspensión del programa disparó los rumores sobre una posible ruptura mucho menos amistosa de lo que Carrillo había dado a entender inicialmente. Y la presentadora decidió dar explicaciones en un directo de Instagram.
Aseguró que había comunicado su intención de acudir el viernes a despedirse de la audiencia y que incluso conservaba un correo electrónico que lo acreditaba. Según su versión, fueron la cadena y la productora quienes decidieron cancelar la emisión, una decisión que le había impedido cerrar su etapa ante los espectadores.
Carrillo también explicó que su marcha respondía a una acumulación de responsabilidades profesionales y personales. La exigencia del programa diario, sus estudios, su maternidad y el nuevo proyecto televisivo habían terminado por hacer incompatible mantener ambos compromisos.
Pero sus explicaciones no se limitaron a las cuestiones laborales. La presentadora quiso desmentir que existiera una guerra con todo el equipo y aseguró que únicamente había bloqueado en redes sociales a Marta Riesco, con quien reconoció que no quería mantener ninguna relación. Carrillo vinculó su distanciamiento con asuntos personales relacionados con Rocío Carrasco.
La respuesta de Riesco no se hizo esperar. La periodista rechazó las afirmaciones de su antigua compañera y cuestionó públicamente su relato. «Lo que ha dicho no es cierto», fue una de las respuestas que trascendieron del enfrentamiento.
La polémica creció todavía más cuando Alberto Guzmán también intervino para contradecir a Carrillo. El colaborador aseguró que él también había sido bloqueado en Instagram, pese a que la presentadora había afirmado que únicamente había tomado esa decisión con Riesco.
De este modo, lo que Carrillo había tratado de presentar como un enfrentamiento personal con una compañera comenzó a convertirse en una disputa con distintas voces del equipo. Tanto Riesco como Guzmán han cuestionado parte de sus explicaciones, aunque las versiones difundidas hasta ahora no permiten establecer con certeza qué desencadenó realmente la ruptura.
Mientras Carrillo anuncia acciones legales, TEN prepara su propia respuesta. Según publica El País, El Sótano Club tiene previsto dedicar parte de su emisión de este lunes a explicar lo sucedido durante los últimos días.
Desde el entorno del programa aseguran que incluso habían preparado una despedida para Carrillo con un ramo de flores. Una versión que contrasta con el desenlace que finalmente tuvo su relación profesional.
La cadena se enfrenta ahora a la necesidad de reorganizar un espacio que había construido buena parte de su identidad alrededor de la personalidad de su presentadora. Porque, más allá de sus resultados de audiencia, Carrillo había conseguido que El Sótano Club encontrase una notable repercusión en redes sociales gracias a sus intervenciones y a las polémicas que protagonizaba.
Su salida deja a TEN sin uno de los rostros más reconocibles del formato y obliga a buscar una nueva fórmula para mantener el interés de los espectadores. Una tarea que, al menos durante estos días, ha quedado completamente eclipsada por el enfrentamiento entre quienes hasta el jueves compartían plató.
Y mientras TEN intenta recuperar la normalidad, Carrillo prepara su desembarco en La Séptima. Lo que debía ser el comienzo de una nueva etapa profesional se ha visto ensombrecido por una ruptura que amenaza con seguir dando titulares.
«Se acabó el respeto por el cariño», advierte ahora la presentadora. Una frase que resume hasta qué punto se ha deteriorado una relación profesional que, hace apenas unos días, parecía terminar con agradecimientos mutuos.
La gran incógnita ya no es únicamente qué sucedió aquel jueves para que Alba Carrillo abandonase el plató entre lágrimas, ni por qué TEN suspendió su despedida del viernes. Ahora también está por esclarecer a qué supuesta revelación de secretos y documentos privados se refiere la presentadora, quiénes serían los destinatarios de sus acciones legales y si esas medidas llegarán finalmente a los tribunales.
De momento, hay una certeza: la despedida de Alba Carrillo de El Sótano Club ha acabado siendo mucho más tormentosa que cualquiera de las polémicas que protagonizó durante su paso por el programa.
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