Hace dos años, Eduard Sola (Santa Eulàlia de Ronçana, Barcelona, 37 años) fue el hombre que lo escribió todo en el cine y la tele españoles. Firmar los guiones de Casa en llamas, La virgen roja y Querer lo sacó de un relativo anonimato y lo convirtió en uno de los profesionales más solicitados del cine español. Luego llegó otra clase de fama: su discurso en los Premios Gaudí, donde se definió como “orgullosamente charnego” y reivindicó la capacidad de integración de la sociedad catalana. La polémica posterior lo desbordó.. Seguir leyendo
Tras escribir ‘Casa en llamas’ y ‘Querer’, debuta en la novela con ‘El nido’ y espera dejar atrás su controvertido discurso sobre “el orgullo de ser charnego” en los premios Gaudí, cuya polémica recuerda hoy como “traumática”
Hace dos años, Eduard Sola (Santa Eulàlia de Ronçana, Barcelona, 37 años) fue el hombre que lo escribió todo en el cine y la tele españoles. Firmar los guiones de Casa en llamas, La virgen roja y Querer lo sacó de un relativo anonimato y lo convirtió en uno de los profesionales más solicitados del cine español. Luego llegó otra clase de fama: su discurso en los Premios Gaudí, donde se definió como “orgullosamente charnego” y reivindicó la capacidad de integración de la sociedad catalana. La polémica posterior lo desbordó.. Ahora publica su primera novela, El nido (Ediciones B; La Campana en catalán), que llega a las librerías este jueves. Su protagonista es Sara, una ornitóloga de 50 años que regresa a la casa familiar del delta del Ebro donde, más de una década atrás, un accidente acabó con la vida de uno de sus hijos. Después de años escribiendo por encargo, Sola firma una historia muy personal sobre maternidad, culpa y deseo, entre el drama familiar y el thriller erótico. Habló de ese salto una tarde de verano, sentado en el banco de un parque del barrio barcelonés de Sants, con el ruido de la ciudad alrededor.. Pregunta. Verdadero o falso: escribir una novela es mucho más difícil que un guion.. Respuesta. Sí, lo he sufrido como un animal. Con los guiones estoy acostumbrado: haces tu trabajo y lo sueltas. Con la novela me he juzgado, he tirado borradores enteros a la basura y reescrito sin parar. Sentí mucha inseguridad y nunca me había ocurrido. Pero tenía el runrún de escribir una novela desde hace tiempo y acepté esta propuesta porque sabía que o firmaba un contrato con una editorial o nunca lo lograría.. P. ¿En un trabajo de encargo se le ven menos las vergüenzas?. R. Cuento historias de otros, pero eso no significa que sea menos personal. Cuando me preguntan qué hay de mí en esos guiones, pienso: ¿qué no hay de mí? En todos me dejo el alma. Pero aquí el grado de exposición es nuevo. Eso da respeto, miedo y vértigo. Y, al mismo tiempo, me ha devuelto algo que hacía años que no sentía en el guion: ilusión. Estoy cagado por la recepción, pero ilusionado.. P. Otra madre y otra familia. ¿Empieza a repetirse?. R. Creo que me quedan muchas caras B, C y D por explorar. Escribimos mucho sobre madres porque son personajes muy conocidos y desconocidos a la vez, a los que no siempre hemos dado complejidad. Además, estoy criando a dos hijos. Me parecía justo homenajear a las personas que crían, pero desde la realidad y no desde la idealización.. P. ¿Escribir sobre la familia es como un psicoanálisis gratis?. R. Es donde están nuestros grandes aciertos y errores. Con la familia destapamos nuestro yo más auténtico. Ante el mundo, los amigos o el trabajo llevamos máscaras. Con la familia hay menos máscara, y eso es muy atractivo dramáticamente. Damos por hecho que el vínculo familiar es incondicional. Una amistad se puede romper, igual que una relación sentimental o laboral. Con la familia sentimos que podemos tensar mucho más la cuerda.. El guionista y escritor Sola, en Barcelona.Massimiliano Minocri. P. En El nido, una madre carga con el peso de haber fallado. ¿Seguimos esperando que una madre sea perfecta?. R. Pretender que una madre es un ser mitológico es un error. Una madre es una persona. Y las personas aciertan, se equivocan y cometen errores catastróficos. A las madres se les exige una especie de infalibilidad, una perfección imposible. Cuando se demuestra que no lo son, hay una especie de juicio colectivo: “¿Cómo puede ser que no sea perfecta?”. Joder, pues porque solo es una persona…. P. Dedica el libro a la suya.. R. A las madres en general, o por lo menos a la mía, no hay manera humana de agradecerles lo que han hecho. Sobre todo, en mi generación y las anteriores. Dedicarles nuestros libros es lo mínimo.. P. Los padres de su generación juran que ellos ya crían tanto como las madres. A ellas les hace gracia el chiste.. R. A mi alrededor es así, aunque sé que vivo en una burbuja de padres muy implicados. Cuando decimos “madre no hay más que una”, en realidad hablamos de la persona que te ha criado. Tal vez esa expresión dejará de tener sentido en el futuro. Siendo objetivos, hay cosas que han cambiado. Hace 20 años era habitual que, después de un divorcio, un padre viera a sus hijos cuatro días al mes y les parecía estupendo. Ahora lo más común es la custodia compartida. Estamos cambiando un patrón de miles de años. Es normal que quede mucho por hacer.. P. Sara es madre abnegada y, a la vez, una mujer con una sexualidad activa.. R. Es una locura hasta qué punto hemos negado la sexualidad a las madres y, como consecuencia, ellas mismas también lo han hecho. Hasta existe el concepto de milf, que es chunguísimo. Parte de la idea de que una madre, por defecto, no tiene sexualidad y que eres tú quien se la otorga. Perdona, pero antes de que tú llegaras al mundo, esa señora ya tenía una vida erótica mucho más intensa que la tuya. Les hemos robado la sexualidad a las madres y tenemos que devolvérsela.. P. Nunca había escrito algo tan erótico.. R. Ya. Aunque no lo parezca, porque tengo esta pinta de colgado, la sexualidad es importante para mí, incluso en el plano intelectual. Yo soy bisexual. Y la bisexualidad me ha obligado a cuestionar el deseo desde joven. Cuando no terminas de encajar en las categorías que te ofrecen porque no coinciden con lo que tú deseas, es lógico que tematices el sexo mucho más que un heterosexual.. “La sexualidad es importante para mí, incluso en el plano intelectual. Ser bisexual me ha obligado a cuestionar el deseo desde joven”. P. En 2024 pasó de ser un guionista casi anónimo a un personaje público. ¿Le cambió la vida?. R. Como profesional sigo siendo el mismo. Trabajo igual y escribo igual de bien o de mal. Pero hubo un reconocimiento industrial que sí me cambió la vida: por las ofertas que recibo, por las condiciones de trabajo y también por la remuneración. Y luego vino la visibilidad. Y eso no lo vi venir…. P. ¿Todavía le pesa el discurso de los Gaudí?. R. Fue traumático. No lo pasé bien, porque no estaba preparado. Quizá hoy encontraría palabras más claras, pero no me retracto del mensaje: el camino no es la xenofobia. Acojamos, hagámoslo lo mejor que podamos. Somos capaces, porque ya lo hemos hecho. Ese discurso era, en el fondo, un agradecimiento. Podría haber terminado diciendo “Visca Catalunya” en el sentido más bonito de la expresión: que mi abuelo fuera analfabeto y yo hoy me dedique a escribir significa que colectivamente lo hemos hecho bien.. P. Todo eso quedó eclipsado por su “orgullo charnego”.. R. Eso es lo que más me dolió. Que hubiera un debate sobre la palabra me parece perfecto, porque es un asunto muy interesante. Lo que me jodió fue que desapareciera la celebración de la escuela pública y de la sociedad de todos.. P. Confiese: ¿Se le subió a la cabeza?. R. Me pasó lo contrario: me hundí. Estaba cagado y en shock. Volví a ver a mi psicóloga después de cinco años. Mi gran miedo era que esa polémica tuviera una consecuencia en el trabajo, que dejaran de llamarme. Luego descubrí que no iba a ser así. Y eso me dio mucha paz.. P. Me chivan que tiene una decena de proyectos sobre la mesa. ¿Es estajanovista?. R. No te creas, muchos los escribí hace tiempo. De los nuevos no puedo hablar, aunque sospecho que hay por lo menos tres que provocarán otros jaleos. Pero tampoco voy a fingir que eso me disgusta del todo: con 15 años siempre era yo quien cogía el megáfono en las manifestaciones.
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