Una mesa puesta. La monda de una naranja. La copa de vino medio llena o medio vacía. Los ojos perdidos de un cocinero. La loza. El mantón de la mujer que espera su ración de churros. El brindis oportuno. Las manos en el mortero… “Mirar, es un acto político”, escribió John Berger. Mirar sin prejuicios, oteando entre los pliegues, es un acto de rebeldía. Y mirar, buscando el hilo conductor de la historia es la forma elegida por el historiador Jorge Guitián no solo para escribir su último libro, Comer con los ojos. Un recorrido por el arte a través de la gastronomía (Espasa), sino también para explicar desde determinados cuadros, el ayer y el hoy social, político y cultural de la humanidad. “Como historiador del arte, veía en la gastronomía un campo profesional, un terreno en el que lo gastronómico es entendido como un bien de carácter inmaterial al que podía aplicar mi experiencia”, explica. Y así nació este libro, desde la necesidad de narrar lo que no se ve.. Seguir leyendo
Su nuevo libro ‘Comer con los ojos’ es una invitación a descubrir la historia de la humanidad a través de una selección caprichosa y sorpresiva de bodegones, retratos y motivos festivos donde la gastronomía es el ‘leitmotiv’ para narrar el momento social, político y cultural
Una mesa puesta. La monda de una naranja. La copa de vino medio llena o medio vacía. Los ojos perdidos de un cocinero. La loza. El mantón de la mujer que espera su ración de churros. El brindis oportuno. Las manos en el mortero… “Mirar, es un acto político”, escribió John Berger. Mirar sin prejuicios, oteando entre los pliegues, es un acto de rebeldía. Y mirar, buscando el hilo conductor de la historia es la forma elegida por el historiador Jorge Guitián no solo para escribir su último libro, Comer con los ojos. Un recorrido por el arte a través de la gastronomía (Espasa), sino también para explicar desde determinados cuadros, el ayer y el hoy social, político y cultural de la humanidad. “Como historiador del arte, veía en la gastronomía un campo profesional, un terreno en el que lo gastronómico es entendido como un bien de carácter inmaterial al que podía aplicar mi experiencia”, explica. Y así nació este libro, desde la necesidad de narrar lo que no se ve.. Seguir leyendo
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