Dicen que la venganza se sirve en plato frío porque es mejor planearla con calma que con la adrenalina de la rabia. Claudia y Maica han tenido semanas y semanas para tragarse esa rabia; han tenido semanas y semanas para hacer de tripas corazón cada vez que sus compañeros las apartaban a la hora de recibir las recompensas; han tenido tiempo para llorar, para frustrarse, para asaltar la caseta del equipo y robar crema de cacao empujadas por la desesperación y la ansiedad de no ser nunca elegidas; y han tenido tiempo para vivir del momento en el que se pudieran vengar. Ese momento llegó anoche en Supervivientes: En Tierra de Nadie.
Maica y Claudia ejecutaron anoche en Supervivientes: En Tierra de Nadie la venganza que llevaban esperando prácticamente desde que arrancó el reality. No se sabe se disfrutaron más viendo sufrir a sus compañeros o comiéndose su recompensa
Dicen que la venganza se sirve en plato frío porque es mejor planearla con calma que con la adrenalina de la rabia. Claudia y Maica han tenido semanas y semanas para tragarse esa rabia; han tenido semanas y semanas para hacer de tripas corazón cada vez que sus compañeros las apartaban a la hora de recibir las recompensas; han tenido tiempo para llorar, para frustrarse, para asaltar la caseta del equipo y robar crema de cacao empujadas por la desesperación y la ansiedad de no ser nunca elegidas; y han tenido tiempo para vivir del momento en el que se pudieran vengar. Ese momento llegó anoche en Supervivientes: En Tierra de Nadie.. El concurso de Claudia está marcado por su carácter, por su mal ambiente con prácticamente todos sus compañeros, por las nominaciones -todas las semanas-, por su amistad con Maica y por aguantar y dar el desprecio de y a sus compañeros. Convivir con Claudia debe ser una tortura digna de la Edad Media, pero hay cosas con las que uno no puede jugar, una de ellas, y más en Supervivientes, es el hambre.. La manera que su equipo ha tenido para castigar la convivencia con Claudia ha sido no elegirla nunca para disfrutar de las recompensas. Esto ha provocado verdaderos enfrentamientos entre Claudia y sus compañeros y la desesperación de la concursante, llegando incluso a robar y huir del equipo de Supervivientes. Ha recibido castigos, ha sido ninguneada por sus compañeros, ha pasado hambre y ha aguantado apoyándose en Maica, su gran amiga en Supervivientes, que sin ser tan exagerado también ha tenido que pasar por no recibir recompensa porque sus compañeros no la elegían.. Claudia y Maica, mano a mano con las croquetas en Supervivientes.MEDIASET. Pero anoche todo cambió. El equipo de Playa Victoria volvió a ganar las pruebas de La Liga de los Dioses y, de nuevo, se convertían en los elegidos para recibir la recompensa con la que van sobreviviendo día tras día. Anoche eran unas croquetas caseras cocinadas por Rodri, el cocinero gallego que alimenta al equipo de Supervivientes y que se encarga de preparar los platos por los que luego van a luchar los concursantes. Croquetas del tamaño de un balón, con sus trocitos de jamón, con su bechamel ni muy líquida ni muy pegote… Daba hambre hasta al que come todos los días.. Y llegó el momento de que jugaran por ellas, por cuántas se iban a llevar y a quiénes iban a repartir. Empezó Maica. La concursante tenía que sacar tres bolas de una urna con los ojos tapados. Cada color era una recompensa diferente. El morado era repartir cinco croquetas a un compañero, el verde, cinco para ti, el rojo, perdías todo y el azul, te quedabas como estabas. Empezó sacando una roja, pero como no tenía nada, pues no perdía nada. Siguió una morada y en ese momento Maica vio la venganza a sus pies. Eligió a Claudia y así se fueron intercambiando la una a la otra. Cada bola morada que sacaba una le daba las croquetas a la otra. Hasta 20 croquetas se llevó cada una, hasta que Claudia se plantó y pasó el testigo a Almudena.. No sé si Claudia y Maica disfrutaron más con el hecho de por fin comer una de las recompensas que durante tanto tiempo les habían negado o ver la cara de sus compañeros. Gerard sonreía intentando que pareciera que no le importaba, pero era de esas sonrisas que ocultan un «me cago en todo». Aratz y Borja eran el rostro de la verdad, el rostro de quien sabe que hoy no te vas a comer ni las migajas. Y Soto, al menos, reconocía que ver comer a los demás cuando sabes que no vas a recibir nada es una tortura: «Que lo disfruten, se lo han ganado, es una tortura ver comer con este hambre que tenemos».. Cuando era pequeña y ahora, siendo ya madre, mi madre siempre me decía la misma frase cuando no compartía con otros o cuando rechazaba a otros: «No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti». Como frase es fantástica, pero hasta que uno no lo vive en sus propias carnes no sabe realmente el significado. La cruel, pero justa venganza de Maica y Claudia a ellas les ha servido para desquitarse, pero creo que a quien más le ha servido es a sus compañeros.. Lo que ellos vivieron anoche, Maica lo describió a la perfección: «Después de ganar siempre y que no nos eligieran es un dolor que se pasa interno, porque se pasa tanta hambre que no se puede explicar. Hemos llorado muchísimas veces y hoy que tengo la oportunidad…». Hoy tenía la oportunidad no solo de ejecutar su venganza, esa que tantas veces han pensado ambas, sino de dar una lección que seguramente no se les olvidará a ninguno de sus compañeros.. Cualquiera de nosotros, una vez vivido lo de anoche, se pensaría muy mucho si volver a dejar fuera de las recompensas a Claudia y Maica. En Supervivientes, igual no sirve de nada, y el próximo martes se vuelve a repetir la historia, pero, de momento, a Claudia y Maica nadie les va a quitar el gozo de ver cómo anoche sus compañeros las pasaron tan canutas como llevan ellas pasándolo desde prácticamente que comenzó Supervivientes 2026.. Y hasta aquí, digamos, el buen rollito, porque lo peor de Claudia volvió a salir a los pocos minutos. Ese comportamiento que la hace insoportable, pese a ser una de las protagonistas de esta edición. La venganza ya se había ejecutado. Podrían haber disfrutado de ella todo el programa de anoche sin necesidad de hacer leña del árbol caído, pero Claudia cayó en lo de siempre, en ir un paso más allá, en cruzar una nueva línea.. Ella sabe que el público está con ella. No creo que gane Supervivientes, pero los espectadores necesitan una Claudia en cada reality. Igual que todos los cuentos infantiles tienen un malo, todos los realities tienen el suyo. En Supervivientes 2026, Claudia lleva esa corona y la lleva con orgullo.. Durante la Zona Roja, el lugar que este año sirve para arreglar los problemas de la convivencia en el reality, Ion Aramendi puso sobre la mesa las acusaciones de Maica y Claudia a Aratz como estratega por querer arreglar las cosas con ellas justo la semana que estaba nominado. Aratz intentó explicar que su intención fue pasar la que podía ser su última semana con la mayor tranquilidad posible, pues «se nos estaba yendo de las manos», pero la explicación de Aratz acabó en otra bronca cuando Ion Aramendi preguntó a Alba Paul qué le parecía la situación: «Aquí lo que veo es que siempre hay una víctima». Se refería, por supuesto, a Claudia que, aunque ya no está en su equipo, no la puede ver ni de lejos.. Y en ese momento, Claudia sacó su peor versión. Se levantó y pasó por la nariz de Aratz una de sus croquetas. ¡No, hombre, no! Si les estás pidiendo a ellos que no te puteen con la comida, no caigas en lo mismo que hacen ellos o que hizo Nagore Robles cuando no te dejaron comer barbacoa.. «He intentado hacer las paces y lo que me encuentro ahora es que coge Claudia una croqueta y me la empieza a pasar por la cara y por la nariz. Es una falta de respeto que no tiene sentido. ¿Te parece normal? Es una falta de respeto que no entiendo por qué la tengo que pasar», denunciaba Aratz, indignado. «Luego te quejas cuando te dicen que eres mala compañera», concluyó. Y hay que darle la razón, porque ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.
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