En la China que convirtió en motivo de orgullo nacional los deslumbrantes efectos de la película de animación Ne Zha 2 y donde la inteligencia artificial (IA) se está comiendo el mercado de las microseries, el fenómeno cinematográfico más insólito del verano —y, bajo el humilde juicio de esta reportera, del año— ha sido un ternero que se mueve a trompicones por un paisaje que parece salido de los videojuegos de principios de los 2000.. Seguir leyendo
En la China que convirtió en motivo de orgullo nacional los deslumbrantes efectos de la película de animación Ne Zha 2 y donde la inteligencia artificial (IA) se está comiendo el mercado de las microseries, el fenómeno cinematográfico más insólito del verano —y, bajo el humilde juicio de esta reportera, del año— ha sido un ternero que se mueve a trompicones por un paisaje que parece salido de los videojuegos de principios de los 2000. Seguir leyendo
En la China que convirtió en motivo de orgullo nacional los deslumbrantes efectos de la película de animación Ne Zha 2y donde la inteligencia artificial (IA) se está comiendo el mercado de las microseries, el fenómeno cinematográfico más insólito del verano —y, bajo el humilde juicio de esta reportera, del año— ha sido un ternero que se mueve a trompicones por un paisaje que parece salido de los videojuegos de principios de los 2000.. El animalillo se llama Niu Lai (literalmente, “viene la vaca”) y protagoniza la cinta homónima, una fábula sobre la amistad y la familia creada por solo dos personas: Xin Yumeng, un diseñador de 34 años y sin formación cinematográfica, y su madre, Sun Lifang, exempleada de una empresa estatal. El proceso se extendió durante cinco años, en los que fueron aprendiendo sobre la marcha y repartiéndose las tareas, incluido el doblaje.. El proyecto casero, realizado sin un equipo profesional ni grandes medios, llegó a los cines chinos el 5 de agosto. Pero se estrenó con más pena que gloria. En nueve días, apenas recaudó 7.169 yuanes (unos 860 euros) y congregó a 236 espectadores. Las reseñas fueron devastadoras y estuvo a punto de desaparecer de la cartelera. Hasta que las redes sociales hicieron magia.. Cuando un internauta se percató de sus malos números en la plataforma de venta de entradas Maoyan, comenzó a hablar de ellos; eran tan bajos, que muchas personas pensaron que faltaban al menos cuatro ceros. Sus detractores comenzaron a difundir fragmentos y fotogramas del rudimentario filme para explicar el por qué de las cifras.. Los personajes de Niu Lai están construidos con modelos tridimensionales muy básicos, se mueven con movimientos rígidos y sus voces no siempre están sincronizadas. Las transiciones se tornan interminables, los protagonistas hablan con lentitud y el argumento resulta difícil de seguir en algunos tramos. Pero, lo que para otra producción habría sido un enorme defecto, para esta fue su mejor campaña publicitaria.. La película china de animación ‘Niu Lai’, estrenada prácticamente sin promoción y con una recaudación mínima durante sus primeros días en cartel, se ha convertido en uno de los fenómenos inesperados del verano tras hacerse viral en las redes sociales del paísÁlvaro Alfaro (EFE). En 48 horas, cientos de personas llamaron a los cines para solicitar más pases. Los jóvenes empezaron a acudir en grupo, a grabar las carcajadas y las reacciones de la audiencia y a subirlas a Douyin (la versión china de TikTok). Nadie quería quedarse fuera de la broma del verano y Niu Lai encontró así un ejército de admiradores que la promocionó de manera espontánea y gratuita.. El frenesí fue tan inesperado, que muchos cines ni siquiera habían recibido material promocional. Pero ahí se impuso el pragmatismo chino: sus empleados echaron mano de rotuladores y dibujaron sus propios carteles, a mano alzada, y cada uno a su manera. Por supuesto, se convirtieron en una nueva fuente de memes. Los terneros trazados con más entusiasmo que destreza sobre simples fondos blancos han convivido en cartelera junto a las pulidas imágenes de los grandes estrenos de la temporada: La Odisea, de Christopher Nolan; la última entrega de Spider Man y la cinta china Érase una vez en Oriente Próximo. “Si la ves, te arrepentirás 86 minutos, pero si no la ves, te arrepentirás el resto de tu vida”, advertía uno de los eslóganes improvisados y más compartidos de Niu Lai.. Pero toda esa burla ha ido transformándose en una defensa de lo artesanal y del trabajo hecho con esfuerzo, en un momento en el que los vídeos generados con IA campan a sus anchas. También en una forma de cuestionar las costosas superproducciones que transmiten los mensajes del Partido Comunista y las restricciones para criticarlas.. En Douban, la plataforma de consulta cinematográfica de referencia a nivel nacional (donde tiene un 6.0 sobre 10, a pesar de haber recibido bastantes ceros), el usuario Zhaomuxue pone en valor el hecho de ir al cine sabiendo lo que se va a encontrar. Asegura que el público está “harto” de esas “películas malas y refinadas”, dirigidas por grandes nombres y protagonizadas por estrellas, “pero con guiones que no dicen nada”. Este viernes, tras 38 días en los cines, Niu Lai ya había superado los 62,5 millones de yuanes (casi siete millones y medio de euros).
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