En un momento de El 47, en uno de los picos emocionales del filme que triunfó en la taquilla y en los Premios Goya de 2025, Zoe Bonafonte (Barcelona, 22 años) canta a capela el tema antifranquista de Chicho Sánchez Ferlosio, Gallo rojo, gallo negro, y rompe a llorar. Para la actriz, que entonces tenía apenas 18 años, aquella era su primera película, y aquella fue la primera escena que le tocó grabar. “No había más remedio que empezar por ahí…”, le dijo Marcel Barrena, director de la película, al también director Daniel Monzón. “Me contó esa anécdota cuando vi su película en un pase antes del estreno oficial, le pregunté por Zoe, porque estaba buscando protagonista para mi siguiente filme, Ruega por nosotras, y me había gustado mucho. Me dijo que esa escena del canto fue la primera que hizo ella y se quedó con la primera toma porque era perfecta. Me dijo que no lo dudara”, explica Monzón, que no lo dudó. Tampoco Estel Díaz. Ni Óscar Pedraza. En los próximos días y meses, la actriz barcelonesa estrena tres películas, dos de ellas como protagonista. Primero llegará A fuego (en cines desde el 21 de agosto), donde junto a la cantante Ruslana reivindica el baile y lo colectivo; después vendrá Enfrentados: Marfil (en Prime Video el 9 de septiembre), primera parte del díptico basado en las novelas de Mercedes Ron en el que interpreta a la hermana pequeña de la protagonista, Ester Expósito, y le seguirá Ébano, en la que tendrá más protagonismo; y, ya en noviembre, tras su paso por el próximo Festival de San Sebastián, estrenará Ruega por nosotras, película basada en los testimonios de decenas de chicas caídas en desgracia o en riesgo de caer que pasaron por el Patronato de Protección a la Mujer durante la dictadura y hasta 1985 “con el fin de elevar su moralidad”.. Seguir leyendo
En un momento de El 47, en uno de los picos emocionales del filme que triunfó en la taquilla y en los Premios Goya de 2025, Zoe Bonafonte (Barcelona, 22 años) canta a capela el tema antifranquista de Chicho Sánchez Ferlosio, Gallo rojo, gallo negro, y rompe a llorar. Para la actriz, que entonces tenía apenas 18 años, aquella era su primera película, y aquella fue la primera escena que le tocó grabar. “No había más remedio que empezar por ahí…”, le dijo Marcel Barrena, director de la película, al también director Daniel Monzón. “Me contó esa anécdota cuando vi su película en un pase antes del estreno oficial, le pregunté por Zoe, porque estaba buscando protagonista para mi siguiente filme, Ruega por nosotras, y me había gustado mucho. Me dijo que esa escena del canto fue la primera que hizo ella y se quedó con la primera toma porque era perfecta. Me dijo que no lo dudara”, explica Monzón, que no lo dudó. Tampoco Estel Díaz. Ni Óscar Pedraza. En los próximos días y meses, la actriz barcelonesa estrena tres películas, dos de ellas como protagonista. Primero llegará A fuego (en cines desde el 21 de agosto), donde junto a la cantante Ruslana reivindica el baile y lo colectivo; después vendrá Enfrentados: Marfil (en Prime Video el 9 de septiembre), primera parte del díptico basado en las novelas de Mercedes Ron en el que interpreta a la hermana pequeña de la protagonista, Ester Expósito, y le seguirá Ébano, en la que tendrá más protagonismo; y, ya en noviembre, tras su paso por el próximo Festival de San Sebastián, estrenará Ruega por nosotras, película basada en los testimonios de decenas de chicas caídas en desgracia o en riesgo de caer que pasaron por el Patronato de Protección a la Mujer durante la dictadura y hasta 1985 “con el fin de elevar su moralidad”. Seguir leyendo
En un momento de El 47, en uno de los picos emocionales del filme que triunfó en la taquilla y en los Premios Goya de 2025, Zoe Bonafonte (Barcelona, 22 años) canta a capela el tema antifranquista de Chicho Sánchez Ferlosio, Gallo rojo, gallo negro, y rompe a llorar. Para la actriz, que entonces tenía apenas 18 años, aquella era su primera película, y aquella fue la primera escena que le tocó grabar. “No había más remedio que empezar por ahí…”, le dijo Marcel Barrena, director de la película, al también director Daniel Monzón. “Me contó esa anécdota cuando vi su película en un pase antes del estreno oficial, le pregunté por Zoe, porque estaba buscando protagonista para mi siguiente filme, Ruega por nosotras, y me había gustado mucho. Me dijo que esa escena del canto fue la primera que hizo ella y se quedó con la primera toma porque era perfecta. Me dijo que no lo dudara”, explica Monzón, que no lo dudó. Tampoco Estel Díaz. Ni Óscar Pedraza. En los próximos días y meses, la actriz barcelonesa estrena tres películas, dos de ellas como protagonista. Primero llegará A fuego (en cines desde el 21 de agosto), donde junto a la cantante Ruslana reivindica el baile y lo colectivo; después vendrá Enfrentados: Marfil (en Prime Video el 9 de septiembre), primera parte del díptico basado en las novelas de Mercedes Ron en el que interpreta a la hermana pequeña de la protagonista, Ester Expósito, y le seguirá Ébano, en la que tendrá más protagonismo; y, ya en noviembre, tras su paso por el próximo Festival de San Sebastián, estrenará Ruega por nosotras, película basada en los testimonios de decenas de chicas caídas en desgracia o en riesgo de caer que pasaron por el Patronato de Protección a la Mujer durante la dictadura y hasta 1985 “con el fin de elevar su moralidad”.. Jersey de punto, falda midi con flores, calcetines hasta la rodilla y zapatos de piel, todo de PRADA.Santiago Belizón. El encuentro con Zoe tiene lugar a principios del mes de julio en Madrid, reservamos toda una mañana con ella para una sesión de fotos y una larga charla. Su concentración y dedicación quedó clara enseguida: acabando las fotos mucho antes de lo esperado, la charla se podía haber alargado mucho más. A pesar de su aún breve experiencia en el oficio y ante las fatigosas promociones, demuestra una confianza, saber estar y tranquilidad que no tienen nombres más veteranos. No hace ni dos años que descubríamos su nombre con El 47 (después de su paso por las series Amar es para siempre y Escándalo. Relato de una obsesión) y era nominada como actriz revelación en los Goya de 2025 y ya parece un nombre asentado. La pillamos justo cuando acaba de terminar el rodaje de La facultad y a punto de marcharse a Málaga, donde pasará el verano rodando Veleta, “la historia de la primera futbolista española, se cree, porque se hizo pasar por hombre durante muchos años”. Confiesa, además, que dijo que no a una película internacional por conflicto de agenda, aunque tiene claro que quiere trabajar fuera. ¿Cómo se hace para mantener los pies en la tierra y el equilibrio emocional en un cambio de vida y atención tan brusco? “Una de mis mejores amigas me dice siempre: ‘Zoe, ¿necesitas irte a un parque y darte cuenta de todo lo que te ha pasado?”, ríe. “Y es verdad que aún no me han caído muchas fichas. Voy disfrutando cada día, agradeciendo lo que tengo, pero soy consciente del hecho de que llevo sin cuatro años parar de trabajar. Voy tan en el presente que no miro para atrás porque me agobio… Cuando sí me ha pasado, que se me haga un mundo, me ha entrado demasiada ansiedad”. Desde sus primeras entrevistas, Bonafonte ha hablado con mucha honestidad de la importancia de la terapia para ella y, a lo largo de esta charla, menciona en más de una ocasión lo importantes que han sido y son sus amigas, su “red de apoyo”, su madre, su pareja, “la familia escogida…”. “Esta industria es muy puñetera porque, por una parte cuando estás trabajando, bien, pero también es un trabajo muy demandante, se te juntan rodajes en los que estás ahí todos los días 10 y 11 horas. Es muy agotador, pero mejor eso que no trabajar. Y luego cuando no estás rodando, pero estás de promo, es otra movida porque también agota. Te expones mucho y estás también interpretando un papel de alguna manera”, explica precisamente en una de esas mañanas de agotadora promoción. Toma aire y sonríe. “Pero luego tiene tantas cosas tan bonitas. Y sí, es literalmente aprender a gestionarlo, volver a ti, volver a tu red de apoyo, a tus amigas”.. Chaqueta ‘denim’ con cuello en uve y solapas maxi y pantalón vaquero, ambos de BALENCIAGA.Santiago Belizón. Curiosamente, las dos películas que estrena a continuación como protagonista tienen como corazón emocional la reivindicación de esa red, las amigas como refugio y salvavidas. “Siento que sí es un tema que me toca de forma muy personal en mi vida porque a los 15 me fui de casa y llegué aquí a Madrid a los 16. Entonces, al final he vivido muchos años alejada de mi familia. Y es verdad que ambas películas hablan de la familia escogida”. En A fuego, el grupo de bailarines callejeros que conoce en un lugar llamado El Búnker, en Barcelona, es quien salva a su personaje, Lola, de una espiral depresiva, quien le da respuestas ante la muerte de su hermano y le abre los ojos ante un mundo injusto —con crisis de vivienda, paro juvenil— y la necesidad de actuar como colectivo. En Ruega por nosotras es Ana, una adolescente en Madrid en 1974 que comete el crimen, según su familia, de salir por las noches y acostarse con su novio. Su padre decide ingresarla en el Patronato de Protección a la Mujer para que la enderecen y es enviada a un convento lejos de su casa. Entre horas de trabajos manuales (coser muñecos para Galerías Preciados, limpiar, planchar, cocinar…), rezos, castigos físicos y maltrato psicológico, las chicas allí encerradas encuentran entre ellas el único alivio.. Camisa de lamé, pantalón y cinturón, todo de Nº21 BY ALESSANDRO DELL’ACQUA.Santiago Belizón. Hablando de estas películas también aparece la idea de la responsabilidad como actriz, del micrófono que ahora tiene delante, a través de entrevistas y de los papeles que interpreta. A fuego habla de una Generación Z, a la que Zoe pertenece. “Creo que, al igual que hay una parte de la generación que ve mucho, hay otra que se niega a ver y vive un poco en el pasado, agarrados al que antes las cosas eran mejor”, reflexiona y ahí engancha con la relevancia de una película como Ruega por nosotras, que lleva a la gran pantalla la realidad silenciada que vivieron miles de mujeres durante años en el Patronato. Una realidad que parece distópica, pero que son experiencias reales de supervivientes de aquellos centros. El título, de hecho, Daniel Monzón y su coguionista Jorge Guerricaechevarría se lo pidieron prestado a Consuelo García del Cid de uno de los libros en los que denunció todo lo que ella y tantas como ella sufrieron durante años a espaldas de la sociedad, y en cuyos testimonios se ha basado la película, cortando algunos que “eran tan agresivos que no parecían reales”, cuenta el director. Preparándose para el papel, Bonafonte y sus compañeras de reparto no hablaron con ninguna de ellas, pero ahora está deseando que vean la película y conocerlas. “Aunque algunas no se sientan identificadas porque es una película ficcionada y no puedes abarcar todas las historias, espero que estén contentas y orgullosas con el trabajo que hemos hecho y de que el mundo conozca lo que les pasó”, explica la actriz que reconoce la idoneidad de la película ante un momento de auge de la ultraderecha, la violencia machista y los ataques al feminismo. “Suelo ser una persona bastante optimista, creo que nunca volveremos a algo así, pero es verdad que hay mucha gente que dice que con Franco se vivía mejor y eso es muy preocupante”, cuenta. “No creo que sea un comentario hecho desde la maldad, sino desde la ignorancia y desde el privilegio, sobre todo porque lo dicen personas que no han sido una mujer oprimida del siglo pasado, ni un hombre gay que paga las consecuencias por serlo, ni una persona que tiene una lengua cooficial que no se puede hablar… Yo intento no enfadarme, pero también es fuerte y asusta porque es gente muy joven y dices: ‘¿esto es el futuro o qué?”.. Vestido de punto de LOUIS VUITTON.Santiago Belizón. Para ella su responsabilidad como actriz empieza con formarse e informarse, más aún en películas sociales como las que ha protagonizado, El 47 o Ruega por nosotras —ambas se las ha tatuado en su cuerpo, por cierto—, historias reales a las que tiene que servir, pero sus ganas y capacidad de aprendizaje vienen de atrás. De forma desordenada, durante la entrevista van saliendo todos los campos que ha ido probando en su vida, siempre claramente enfilados hacia algo artístico. “Soy muy de empezar cursos y dejarlos”, admite. Hizo piano, batería, ballet… El saxofón es el único instrumento que ha seguido tocando y esa base de baile le sirvió para “mentir” en el casting de A fuego, diciendo que sabía contemporáneo; ahora da clases de canto porque protagonizar un musical sería su sueño —si le preguntas su película favorita, su actriz favorita: Meryl Streep en Mamma mia!—. “Me parece que un buen actor no tiene que saber hacerlo todo, pero tiene que tener la capacidad de aprenderlo todo, de sacrificio, de esfuerzo”, dice. “En ese sentido, estoy orgullosa de tener una buena capacidad de aprendizaje. A fuego, ¿tengo que bailar? Voy a aprender a bailar. Veleta, tengo que aprender a jugar a fútbol, yo no he tocado una pelota en mi vida, pero cuando llegue, sabré. Para Marfil y Ébano aprendí a montar a caballo”. Sus directores lo confirman. “Es una persona muy minuciosa, muy trabajadora, le echa muchísimas horas, se vuelca y llega muy tranquila al rodaje”, dice Estel Díaz, directora de A fuego. “Es una chica capaz de rodar en muchísimos idiomas y que, a diferencia de lo que nos cuentan de las nuevas generaciones, no tiene prisa, no vive instalada en el ahora, ahora mismo, sino que vive instalada en construir este ahora y un futuro. Es para mí un orgullo verla crecer y ver que no para de trabajar”, cuenta Marcel Barrena, que ve a la actriz como “el mayor descubrimiento” de su carrera.. Blusa y falda con botones y volantes, ambos de DIOR.Santiago Belizón. Después de estudiar un año de instituto en EE UU, decidió mudarse a Madrid para empezar a tomar clases de interpretación, la escuela real que le dio la televisión diaria de Amar es para siempre no tardó en llegar y, a día de hoy, sigue yendo a todos los cursos que puede, incluso mientras está rodando. Allí ha conocido a las amigas que tiene hoy, con las que comparte el sube y baja de esta profesión con el que prefiere no obsesionarse, pero que tiene muy presente. “Yo tengo, afortunadamente, varios proyectos ahora confirmados, pero no sé si la serie que tengo en noviembre será la última”, confiesa. “Hay que disfrutar cada proyecto como si fuera el último y gestionar bien el dinero, por favor. Eso no se habla y yo lo hablo mucho con mis amigas. Hay tantos actores que les ha empezado yendo bien y se han gastado todo en viajes y lujos… ¿Y no tienes un techo? Que te estás acostumbrando a un nivel de vida que no vas a sostener, ¡baja los pies a la tierra, por favor!”. ¿Ella tiene un techo? “Estoy en ello. Tengo el privilegio de haber trabajado mucho en estos cuatro años y he ahorrado mucho dinero, soy una obsesionada con eso del ahorro”.. Americana, pantalón y zapatos, todo de SAINT LAURENT X ANTHONY VACCARELLO.Santiago Belizón. La confianza que destila y esa capacidad de trabajo de la que puede presumir, dice haberlas heredado de su madre, que siempre la animó a hacer lo que quisiera. “Pero lo que hagas, lo haces muerte”, le decía, para que siempre dependiera de ella misma. Por eso quizá se creyó actriz en el momento en que empezó a estudiar el oficio. “El primer paso era confiar en mí misma y partía de llamarme actriz y presentarme al mundo como tal. Si no te lo crees tú, ¿quién va a creer en ti?”, afirma. “Luego hay mucho que no está en tu mano y puedes tener tus inseguridades, las tengo, pero al final del día confío en mi trabajo y confío en que yo soy buena trabajando y soy buena compañera y buena persona”.. Vestido de seda, collar bicolor y zapatos de piel, todo de CHANEL.Santiago Belizón. Estilismo Beatriz Machado. Maquillaje y peluquería Paola García (Another Artists Agency) para Dior Beauty. Producción Cristina Serrano. Producción local Another Agency. Asistente de fotografía Pablo Mingo. Asistente de estilismo Carmen Cruz
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