Las novelas que más allá de su narrativa y de su relato han ido adquiriendo la consideración de míticas, ya sea por sus aires de tragedia griega o porque han acabado definiendo una institución, un tiempo y un lugar concretos, suelen tener difíciles adaptaciones cinematográficas. Desde que obtuviera el premio Nadal en 1960, Las ciegas hormigas, novela de debut de Ramiro Pinilla, la obra que le cambió la vida a su escritor, ha sido reiteradamente comparada con el universo de William Faulkner y, principalmente, Mientras agonizo. Getxo como microcosmos para representar las esencias del País Vasco, del mismo modo que la Yoknapatawpha de Faulkner simbolizaba la decadencia de todo el Sur de Estados Unidos.. Seguir leyendo
La traslación que ha hecho Igor Legarreta de esta obra mítica es un relato plúmbeo sin densidad
Las novelas que más allá de su narrativa y de su relato han ido adquiriendo la consideración de míticas, ya sea por sus aires de tragedia griega o porque han acabado definiendo una institución, un tiempo y un lugar concretos, suelen tener difíciles adaptaciones cinematográficas. Desde que obtuviera el premio Nadal en 1960, Las ciegas hormigas, novela de debut de Ramiro Pinilla, la obra que le cambió la vida a su escritor, ha sido reiteradamente comparada con el universo de William Faulkner y, principalmente, Mientras agonizo. Getxo como microcosmos para representar las esencias del País Vasco, del mismo modo que la Yoknapatawpha de Faulkner simbolizaba la decadencia de todo el Sur de Estados Unidos.. Más información. Pero al cine no se le suelen dar bien los mitos; pensemos también en Cien años de soledad y en el José Arcadio Buendía de Macondo, al que algunos especialistas también han comparado con el Sabas Jauregui de Las ciegas hormigas de Pinilla. Y aunque Martin Ritt se acercara a Faulkner con valía, desde los postulados del melodrama arrebatado, en El ruido y la furia y El largo y cálido verano, García Márquez solo ha tenido suerte con El coronel no tiene quien le escriba de Arturo Ripstein, y a Pinilla le puede pasar algo semejante. La traslación que ha hecho Igor Legarreta de Las ciegas hormigas, filmada en euskera casi en su totalidad, no pasa de superficial representación de un mito quizá irrepresentable, porque trasciende al relato en sí, y la película del director vasco es apenas eso: relato plúmbeo sin densidad en sus temas y subtextos.. Urko Olazabal, en ‘Las ciegas hormigas’.. A pesar de que Pinilla no llegó a explicitar en el libro un tiempo concreto para su historia, los críticos la solían asociar con la inmediata posguerra civil y con el franquismo, cuando en realidad la idea se la dio un acontecimiento de 1929, acaecido en Getxo: un barco inglés encalló en sus acantilados, y el escritor pensó que todo el carbón de su carga había quedado allí para que sus pobres habitantes pudieran recuperarlo para su cobijo invernal, frente a la represión de las autoridades, que no querían permitir el saqueo. Legarreta, en cambio, sí ha preferido explicitar desde su inicio la época en la que se desarrolla: 1930, por tanto, o en los últimos días de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, o durante la dictablanda de Dámaso Berenguer.. De todos modos, la época no deja de ser intercambiable, y el problema principal que han tenido Legarreta y su coguionista, Andoni de Carlos, es la traslación del punto de vista. En la novela es múltiple, con el hijo pequeño del patriarca familiar como principal mirada, desde un incierto futuro, valorando aquellos acontecimientos en retrospectiva, mientras los demás miembros de la familia se expresan con monólogos interiores. Por si fuera poco, la novela tiene una dificultad añadida: el padre ni siquiera tiene mirada propia, y habla a través de la de los demás, siendo el rol clave de la obra. Todo eso se ha eliminado. Así, la película adquiere en su narrativa, y también en su forma, un aire academicista que poco la favorece. La dirección artística es notable, pero el tratamiento de la luz, un tanto impostado, lleva a que todos los sitios de interior parezcan el mismo. E interpretativamente, Urko Olazabal no logra, ni en sus registros, ni en su tono ni en su presencia, la leyenda asociada a Sabas: su autoridad, su perseverancia, su obstinación y su heroísmo trágico y épico, impulsado por la miseria.. Más información. La secuencia del encallamiento del barco está relativamente bien solucionada pese a su dificultad, en una producción de ajustado presupuesto. Pero son la aventura de supervivencia de la recogida del carbón (con un discutible tratamiento del espacio), el trágico accidente que impulsa el relato y los diversos traumas de los hijos (con una deserción militar incluida) los que se quedan en demasiado insustanciales, sin intensidad dramática, tanto en lo íntimo como en lo épico. Las ciegas hormigas, en versión de Legarreta, apenas llega a ilustrar con una cierta corrección la letra de Pinilla, lo que ocurre en su libro. Pero su envergadura apenas asoma.. Las ciegas hormigas. Dirección: Igor Legarreta.. Intérpretes: Urko Olazabal, Itziar Ituño, Josean Bengoetxea, Carlos Santos.. Género: drama. España, 2026.. Duración: 101 minutos.. Estreno: 9 de octubre.
EL PAÍS
