No se llamará Pasapalabra. Tampoco podrá utilizar el nombre de El Rosco. Pero, en la práctica, Telecinco está a punto de recuperar la prueba que durante más de dos décadas marcó el ritmo de sus tardes, disparó audiencias y se convirtió en uno de los formatos más reconocibles de la televisión española. Siete años después de verse obligada a retirar Pasapalabra por una resolución judicial que cambió para siempre el mapa de los concursos en España, Mediaset ya tiene listo el siguiente movimiento de una partida que todavía está lejos de terminar.
Carlos Sobera será quien se ponga al frente del concurso que acogerá la mítica prueba, cuyos derechos adquirió Mediaset en plena guerra judicial entre MC&F, Atresmedia e ITV
No se llamará Pasapalabra. Tampoco podrá utilizar el nombre de El Rosco. Pero, en la práctica, Telecinco está a punto de recuperar la prueba que durante más de dos décadas marcó el ritmo de sus tardes, disparó audiencias y se convirtió en uno de los formatos más reconocibles de la televisión española. Siete años después de verse obligada a retirar Pasapalabra por una resolución judicial que cambió para siempre el mapa de los concursos en España, Mediaset ya tiene listo el siguiente movimiento de una partida que todavía está lejos de terminar.El grupo ultima junto a Bulldog TV ‘Rueda la letra’, un nuevo concurso que tendrá como elemento central la mecánica que millones de espectadores identifican con el mítico rosco. Al frente estará Carlos Sobera, uno de los rostros más consolidados de la cadena en el género del entretenimiento, mientras que la dirección correrá a cargo de Rafa Guardiola, un nombre que conoce como pocos los entresijos de este tipo de formatos después de haber dirigido Pasapalabra durante más de una década en Telecinco.La elección no es casual. Mediaset no solo recupera una mecánica de éxito; también reúne a algunos de los profesionales que contribuyeron a convertir Pasapalabra en uno de los grandes fenómenos de la televisión española antes de su abrupta desaparición en octubre de 2019. Aún no hay fecha de estreno ni detalles sobre la mecánica completa del programa o su ubicación en la parrilla, pero el mensaje que lanza la cadena es inequívoco: quiere volver a competir en el terreno de los grandes concursos diarios.La operación tiene, además, una enorme carga simbólica. Porque el rosco nunca ha sido una simple prueba final. Ha sido el gran reclamo de un formato capaz de fidelizar a millones de espectadores, generar algunos de los minutos de oro más codiciados de la televisión y construir un hábito de consumo diario que Antena 3 ha explotado con enorme éxito desde 2020.La historia de Pasapalabra es también la historia de uno de los litigios audiovisuales más largos y complejos que ha vivido la televisión española.Todo comenzó mucho antes de que el programa desapareciera de Telecinco. El concurso, basado en el formato británico The Alphabet Game, incorporó años después una prueba creada de manera independiente: el rosco. Esa aparente unión natural escondía, sin embargo, una compleja maraña de derechos de propiedad intelectual que acabaría explotando años después.En 2019, el Tribunal Supremo obligó a Mediaset a dejar de emitir Pasapalabra tras estimar la demanda presentada por ITV Studios, propietaria del formato original. Aquella resolución supuso un terremoto para Telecinco. De la noche a la mañana desaparecía uno de los pilares de su programación diaria, un concurso que durante años había servido de potente arrastre para Informativos Telecinco y para toda la franja vespertina.Pocos meses después fue Antena 3 quien recogió el testigo. Con Roberto Leal al fre
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