Cuando se emitía Los Soprano, y después también con Breaking Bad y hasta con Juego de tronos, se repitió hasta la saciedad el término “edad de oro de las series”. Este prestigioso latiguillo denominó una época en la que, tras muchos años a la sombra del cine, la ficción televisiva abrazó nuevas temáticas (y presupuestos), contó historias rompedoras de diversos géneros y convirtió las series en la conversación global por encima del cine. Pero Hollywood y el mundo del entretenimiento han cambiado de arriba abajo desde principio de siglo. La industria televisiva ni siquiera es comparable a la de hace una década. La era dorada de las series acabó y también lo hizo el pico de popularidad y calidad de su industria. Ahora se abraza la era de la disminución. Seguir leyendo
Cuando se emitía Los Soprano, y después también con Breaking Bad y hasta con Juego de tronos, se repitió hasta la saciedad el término “edad de oro de las series”. Este prestigioso latiguillo denominó una época en la que, tras muchos años a la sombra del cine, la ficción televisiva abrazó nuevas temáticas (y presupuestos), contó historias rompedoras de diversos géneros y convirtió las series en la conversación global por encima del cine. Pero Hollywood y el mundo del entretenimiento han cambiado de arriba abajo desde principio de siglo. La industria televisiva ni siquiera es comparable a la de hace una década. La era dorada de las series acabó y también lo hizo el pico de popularidad y calidad de su industria. Ahora se abraza la era de la disminución. Seguir leyendo
Cuando se emitía Los Soprano, y después también con Breaking Bad y hasta con Juego de tronos, se repitió hasta la saciedad el término “edad de oro de las series”. Este prestigioso latiguillo denominó una época en la que, tras muchos años a la sombra del cine, la ficción televisiva abrazó nuevas temáticas (y presupuestos), contó historias rompedoras de diversos géneros y convirtió las series en la conversación global por encima del cine. Pero Hollywood y el mundo del entretenimiento han cambiado de arriba abajo desde principio de siglo. La industria televisiva ni siquiera es comparable a la de hace una década. La era dorada de las series acabó y también lo hizo el pico de popularidad y calidad de su industria. Ahora se abraza la era de la disminución.Más información“Veo la televisión como si Mad Men jamás hubiera ocurrido. Estamos de vuelta a donde estábamos. Salvo que hay más”. Es una de las conclusiones del libro Pandora’s Box, de Peter Biskind, un repaso desde sus entrañas a la historia de cómo la televisión dejó de ser “la caja tonta”. El guionista Matthew Weiner (creador de la serie sobre los publicistas) es uno de los citados en más de 300 páginas en las que se detalla cómo se construyó esta edad dorada hasta su punto final con el desembarco de las grandes tecnológicas y el streaming. El periodista llevaba décadas retratando el cine, como hizo en el libro Moteros tranquilos, toros salvajes a través del nuevo Hollywood en los setenta o en Sexo, mentiras y Hollywood, centrado en el indie de los noventa y Harvey Weinstein. Pero en 2024 eligió la televisión como su campo de estudio. Al fin y al cabo, esta se había convertido en la meca que interesaba al espectador y a los creadores. Pero su historia termina con una nota pesimista: series como Colegio Abbot, Emily in Paris y Ted Lasso volvían a abrazar la televisión amable y cándida de siempre, y cada vez se optaba menos por la creatividad y elementos rompedores. La televisión y las plataformas regresaban a lo que siempre había funcionado, y lo hacían con una industria herida que tampoco poseía las ventajas económicas y comerciales que antes las fortalecían. Porque la televisión ya no era la única pantalla. Algunos de los protagonistas de ‘Deadwood’.El libro desmenuza aquella edad de oro desde que David Chase (escritor que llegaba muy quemado por una televisión inane) logró que le compraran una serie que se salía de los cánones encorsetados del caso de la semana, las pausas publicitarias y los personajes amigables. Nacía Los Soprano, y lo hacía en HBO, cuyos éxitos fueron expositores de los tiempos. En palabras del propio canal, no hacían televisión (al menos no como la que se conocía hasta ese momento): Sexo en Nueva York, Oz, A dos metros bajo tierra, The Wire… rompían con esa definición. Por ejemplo, enseñaban desnudos y proferían tacos. El western Deadwood, otra producción rompedora, soltó el prohibido fuck 2.98
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