Ocho años después de su última película, la magnífica Burning (2018), el director surcoreano Lee Chang-dong regresa con un drama igual de sorprendente por lo imprevisible y por su manera de indagar en los anhelos y contradicciones de clase. Si aquella, inspirada en un cuento de Murakami, convertía a un poderoso y misterioso personaje femenino en el centro de los sueños y frustraciones de dos hombres, en Un amor posible son dos mujeres de posiciones sociales diferentes y sus respectivos maridos los que desatan la tormenta de un drama hecho de finas capas, económicas y emocionales.. Seguir leyendo
Ocho años después de su última película, la magnífica Burning (2018), el director surcoreano Lee Chang-dong regresa con un drama igual de sorprendente por lo imprevisible y por su manera de indagar en los anhelos y contradicciones de clase. Si aquella, inspirada en un cuento de Murakami, convertía a un poderoso y misterioso personaje femenino en el centro de los sueños y frustraciones de dos hombres, en Un amor posible son dos mujeres de posiciones sociales diferentes y sus respectivos maridos los que desatan la tormenta de un drama hecho de finas capas, económicas y emocionales. Seguir leyendo
Ocho años después de su última película, la magnífica Burning (2018), el director surcoreano Lee Chang-dong regresa con un drama igual de sorprendente por lo imprevisible y por su manera de indagar en los anhelos y contradicciones de clase. Si aquella, inspirada en un cuento de Murakami, convertía a un poderoso y misterioso personaje femenino en el centro de los sueños y frustraciones de dos hombres, en Un amor posible son dos mujeres de posiciones sociales diferentes y sus respectivos maridos los que desatan la tormenta de un drama hecho de finas capas, económicas y emocionales.
Dedicada a la “memoria del Decálogo de Krzysztof Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz”, la nueva película de Lee Chang-dong remite al mandamiento “No codiciarás”. Las fricciones sociales entre los dos matrimonios están muy presentes, pero la película no se conforma con lo evidente. El telón de fondo es el deterioro de la vida laboral en una planta siderúrgica y las consecuencias de su reconversión. Una realidad prosaica de huelgas, despidos y depresiones en la que Lee Chang-dong se pregunta, entre otras cosas, por el lugar que ocupa una cámara que quiere vampirizar el dolor detrás de esa realidad.
En su sólido guion, Lee nos presenta a una mujer que rueda un documental sobre los trabajadores “desaparecidos” de la planta siderúrgica. Para ese cometido, elige a la mujer de uno de ellos, convirtiendo a su familia en algo más que el hilo conductor del documental. El interés por su vida precaria y por la carga de un marido que sufre las secuelas del despido será el cimiento para una relación entre dos mujeres que se caen bien y deciden ser amigas.

Con una capacidad de observación aguda y evitando tentaciones discursivas, el cineasta estrecha el cerco a los términos del afecto entre los dos matrimonios: el obrero, objeto del documental, y el burgués, dueño de la cámara. A esa relación desigual, compleja y ambivalente, desorientada a su vez por la irrupción del deseo caprichoso, y también por el recuerdo de las ilusiones perdidas, se sumará un satélite que desde la primera secuencia expresa su sorda rebeldía: el ensimismado hijo del matrimonio obrero.
Un amor posible va graduando la tensión que se desboca en su impresionante recta final, cuando el matrimonio de clase baja decide aceptar la invitación de unas vacaciones con la otra pareja. La belleza y la furia contenida en las imágenes de ese tramo final son singulares. La película alcanza ahí toda su profundidad y sofisticación expresiva. Ganadora del León de Plata-Gran Premio del Jurado del último festival de Venecia, se trata de una ficción construida con la mirada inteligente de un cineasta que persigue un retrato psicológico de sus personajes rico en matices e implacable en el fondo y que para lograrlo dirige a sus actores con una precisión admirable. Todos están muy bien, pero la mujer trabajadora y soñadora que interpreta de manera asombrosa la actriz Jeon Do-yeon es insuperable. Su personaje se escapa de cualquier idea preconcebida; es un festín con una fuerza difícil de olvidar.
Un amor posible
Dirección: Lee Chang-dong.
Intérpretes: Jeon Do-yeon, Sol Kyung-gu, Jo In-sung, Cho Yeo-jeong.
Género: drama. Corea del Sur, 2026.
Duración: 164 minutos.
Fecha de estreno: 23 de octubre.
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