Un papa sacado de su tumba para ser juzgado. Una monja que cambió el hábito por la espada y vivió como hombre durante años. Una reina humillada que levantó a su pueblo contra Roma. Un esclavo al que Nerón sometió a la peor de las operaciones para transformarlo en su difunta mujer. Un héroe de guerra convertido en el traidor más célebre de su país… La historia universal está llena de episodios extraordinarios que no siempre salen en los libros del colegio, pero a los que María Dabán, la célebre colaboradora de El Hormiguero, ha querido darles el lugar que la memoria no les ha dado.
Hablamos con la periodista y colaboradora de El Hormiguero sobre su nuevo libro, Cada loco con su historia (un desfile de traiciones, delirios imperiales y venganzas del pasado), y de qué personaje actual estaría en el libro dentro de 500 años
Un papa sacado de su tumba para ser juzgado. Una monja que cambió el hábito por la espada y vivió como hombre durante años. Una reina humillada que levantó a su pueblo contra Roma. Un esclavo al que Nerón sometió a la peor de las operaciones para transformarlo en su difunta mujer. Un héroe de guerra convertido en el traidor más célebre de su país… La historia universal está llena de episodios extraordinarios que no siempre salen en los libros del colegio, pero a los que María Dabán, la célebre colaboradora de El Hormiguero, ha querido darles el lugar que la memoria no les ha dado.. Quienes se dedican a la pequeña gran locura de la crónica periodística -ya sea devorando horas de televisión o pateando los pasillos del Congreso- saben que la realidad siempre se guarda un giro de guion dispuesto a arruinar el día más tranquilo. María Dabán lleva años conviviendo con ese frenesí. Sin embargo, para su último proyecto, ha decidido alejarse del barullo de la última hora de los tribunales y la política nacional para meterse en un barrizal bastante más lejano, pero sorprendentemente familiar: las miserias, locuras y venganzas de la Historia con mayúsculas.. En Cada loco con su historia (Ed. Penguin Random House), Dabán firma una crónica negra y gamberra del género humano que viaja desde el Imperio Romano hasta la Segunda Guerra Mundial -«Y no empiezo en la Prehistoria porque no hay fuentes», dice entre risas-. Un libro parido tras nueve meses de investigación en el que demuestra que, por mucho que nos empeñemos en creer que hemos inventado el rencor o el delirio político, todo estaba ya escrito, pero… olvidado. Porque el ayer, visto de cerca, resulta inesperadamente familiar.. Nos sentamos (por teléfono) con ella para hablar de papas desenterrados, emperadores obsesivos y las inevitables zonas oscuras de los héroes oficiales. Y una frase que acompaña la conservación, porque es con la que arranca su libro del filósofo estadounidense de ascendencia española George Santaya: «Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo».. Tu libro está lleno de oportunistas y fanáticos que convierten una anécdota en un terremoto político. ¿Te resulta familiar mirando la política de hoy en día?. (Risas) ¡Sí! Muchas veces son cuestiones de total actualidad. Como se suele decir con estos bueyes hay que arar. Por ejemplo, en el libro cuento la historia de Ramiro El Monje (Ramiro II), que era un señor que le tocó luchar por heredar y conservar el Reino de Aragón y lo logró. Esa gente que es capaz de sacrificarse para hacer las cosas bien. Es de los pocos gobernantes que se retiraron por sí mismos, porque Ramiro El Monje estuvo tres años gobernando Aragón, dejó a su hija Petronila de heredera, y se volvió a retirar al convento que tuvo que dejar para luchar. O sea, no se perpetuó en el poder. La historia de Ramiro El Monje es una gran enseñanza para muchos políticos que no saben irse.. ¿Y qué es más irracional, la Europa medieval o una semana cualquiera en la política española?. Yo he hecho información política durante 18 años y he vivido «días históricos» para aburrir. La política me gusta mucho, pero es verdad que es agotadora. Me acuerdo de una de aquellas investiduras fallidas, con todos los periodistas locos por el Congreso, en la que un compañero dijo: «Estoy hasta el gorro de días históricos, vamos a llevarlo todo con tranquilidad». Las cosas siempre se tuercen cuando menos te lo esperas, sobre todo en tribunales cuando salta un sumario imprevisto.. En tu libro cuentas historias del pasado que son, textualmente, muy locas. ¿Cuál de todas ellas te hizo pararte y decir: «Madre mía, ¿cómo el ser humano es capaz de hacer esto?».. Hombre, creo que la de Nerón. Se enamoró de Esporo, un esclavo al que le vio un parecido enorme con su difunta mujer, Popea Sabina. A Popea, por cierto, no la mataron causas naturales, sino una patada del propio Nerón tras una discusión que le provocó un aborto y una posterior infección. Como él estaba supuestamente desolado, ordenó la emasculación total de Esporo -que no era solo cortarle los testículos, sino también el pen-— e incluso en su delirio intentó que le implantaran un útero. Evidentemente no lo consiguieron, pero lo vestía como a Popea, lo llenaba de joyas y lo presentaba por ahí como su mujer. Una historia asombrosa que, además, no acabó nada bien para el pobre Esporo tras la muerte de Nerón, pero eso ya lo cuento en el libro (risas). Nueve meses de trabajo para desenterrar relatos que parecen ficción. ¿Es fácil mantener la veracidad con fuentes que a menudo ya vienen sesgadas por el tiempo?. Había historias que ya conocía más, como la de Jacques de Molay, el último templario. Pero otras surgieron de la forma más aleatoria. La historia de Sancho el Craso, el rey leonés tan gordo que perdió el trono por su obesidad, la encontré de casualidad en una placa en una tienda de souvenirs de Córdoba que mencionaba a su médico. Sabía cosas, pero cuando indagas más, el proceso se vuelve muy divertido.. «Ningún papa va a volver a desenterrar hoy el cadáver de su antecesor para juzgarlo, pero lo que subyace en el fondo es una constante: el deseo de venganza, de poder y la traición». En las páginas del libro, Dabán no solo rescata a tiranos clichés; también se atreve a rascar el barniz de figuras históricas tradicionalmente bien valoradas. Porque el pode siempre tiene una cara B incómoda. De hecho, Dabán sabe muy bien que pese a ser historias completamente locas difíciles de repetir, en todas subyace lo de siempre: «Ningún papa va a volver a desenterrar hoy el cadáver de su antecesor para juzgarlo, pero lo que subyace en el fondo es una constante: el deseo de venganza, de poder y la traición».. María Dabán asegura que tiene material para un segundo libro, pero que «habrá que esperar a ver si la editorial se anima con una segunda entrega». Material y locos, desde luego, no faltan ni en el pasado ni en el presente. De momento, este verano nos quedará devorar la historia y, en el caso de María, las páginas del nuevo libro sobre Rasputín en la playa. Que cada loco siga con su tema.
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