Nunca se ha publicado tanto en la ciencia. Difundir el conocimiento es necesario, pero publicar muchos artículos no convierte a nadie en experto, aunque los mecanismos académicos lo premien. Ahora, los textos, los proyectos adjudicados y los títulos de doctor funcionan como moneda de cambio. Permiten entrar al mercado académico y negociar en él, sin asegurar rigor frente a un problema. Los programas nos certifican como doctores, sin embargo, el amor por el conocimiento no se mide. Esto es inquietante cuando avanzan los discursos populistas, la inteligencia artificial se expande y la sensibilidad se erosiona. Necesitamos expertos, no productores de papers. La universidad debe repensar su papel lejos de la lógica neoliberal que la volvió una fábrica de diplomas y credenciales.. Seguir leyendo
El exceso de artículos académicos, ‘La bola negra’, la sede principal de la ONU y las acampadas por el derecho a la vivienda son los asuntos que trata este jueves la correspondencia para el director
Cartas al director. Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión. El exceso de artículos académicos, ‘La bola negra’, la sede principal de la ONU y las acampadas por el derecho a la vivienda son los asuntos que trata este jueves la correspondencia para el director. Un investigador en un laboratorio de chips ópticos integrados, el 4 de septiembre.Mònica Torres. Nunca se ha publicado tanto en la ciencia. Difundir el conocimiento es necesario, pero publicar muchos artículos no convierte a nadie en experto, aunque los mecanismos académicos lo premien. Ahora, los textos, los proyectos adjudicados y los títulos de doctor funcionan como moneda de cambio. Permiten entrar al mercado académico y negociar en él, sin asegurar rigor frente a un problema. Los programas nos certifican como doctores, sin embargo, el amor por el conocimiento no se mide. Esto es inquietante cuando avanzan los discursos populistas, la inteligencia artificial se expande y la sensibilidad se erosiona. Necesitamos expertos, no productores de papers. La universidad debe repensar su papel lejos de la lógica neoliberal que la volvió una fábrica de diplomas y credenciales.. Gustavo Troncoso Tejada. Madrid. Agitar conciencias. En el estreno de La bola negra, fui uno de los tantos que tenía los ojos rojos de la emoción al encenderse las luces de la sala. Al salir, delante de mí, dos veinteañeras hablaban de lo duro que tuvo que ser ese momento en nuestro país. “Nunca había pensado en cómo vivió mi familia esos años”, comentaban. Por suerte, mi abuelo me contó todo lo vivido. Por desgracia, su vida quedó marcada por el fusilamiento de su padre, Miguel Muñoz Aguilar, una de tantas personas que, como Rafael Rodríguez Rapún, fueron asesinadas al defender la libertad y la democracia. No tengo dudas de que esta película está hecha, al igual que las obras de Lorca, para agitar nuestras conciencias y para querer vivir la vida siendo nosotros mismos. También para que, 90 años después, conozcamos a quienes nunca han desaparecido del todo: los García Lorca, los Rodríguez Rapún, los Muñoz Aguilar.. Carlos Rodríguez Muñoz. Málaga. A Ginebra. Se está tardando en reubicar a la sede principal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra, lugar emblemático donde se estableció la Sociedad de Naciones. Demasiado tiempo ha durado la prepotencia norteamericana ―ahora con Donald Trump es escandalosa― exhibiendo la posesión de la ONU como una institución más del territorio de Estados Unidos. Hasta ha vetado la entrada a suelo estadounidense a mandatarios internacionales como el presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Suiza es el lugar para un organismo internacional de este nivel.. Marc Antoni Adell. Valencia. Merece la pena. La esperanza cambió el rumbo de la sociedad en innumerables ocasiones; esa que te susurra al oído que sí se puede, y que recuerda que no debes rendirte porque los cambios jamás se lograron en silencio. Aquella fe que te empuja a confiar en que, sea cual sea el resultado, siempre merece la pena la lucha. La misma esperanza vuelve a acampar en las plazas, poniendo patas arriba la agenda por una causa mayor, que se cumplan los derechos humanos, que son de todos. Porque, aun siendo el debate siempre bienvenido, las batallas por el bien común deberían ser unánimes.. Naya Carbonell Garrido. Barcelona. Los textos tienen que enviarse exclusivamente a EL PAÍS y no deben tener más de 200 palabras (1.250 caracteres sin espacios). Deben constar nombre y apellidos, ciudad, teléfono y DNI o pasaporte de sus autores. EL PAÍS se reserva el derecho de publicarlos, resumirlos o extractarlos.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Investigación científica. Academias. Universidad. Científicos. Doctorado. Cine. Cine español. Los Javis. Premios Oscar. Guerra civil española. Historia. Federico García Lorca. Ginebra (Suiza). ONU. Donald Trump. Estados Unidos. Palestina. Diplomacia. Vivienda. Alquiler habitaciones. Manifestaciones. Puerta del Sol. Inquilinos vivienda. Protestas sociales. Decretos. Plazas. Movilizaciones civiles. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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