Es probable que a lo largo de las últimas semanas, en su feed de Instagram, se haya topado con diferentes reels de la película Una joven prometedora, un largometraje en el que Carey Mulligan da vida a una mujer que se venga de los aliados y las aliadas de la cultura de la violación, a sabiendas de que ese afán vengativo truncará su prometedora existencia. El motivo por el que la película de Emerald Fennell regresa al zeitgeist seis años después de su estreno es que guarda llamativas similitudes con el caso de Cornell, en el que una exestudiante de la prestigiosa Universidad de Cornell denunció haber sido víctima de una violación grupal y agresión por parte de siete miembros de la fraternidad Chi Phi.. Seguir leyendo
Es probable que a lo largo de las últimas semanas, en su feed de Instagram, se haya topado con diferentes reels de la película Una joven prometedora, un largometraje en el que Carey Mulligan da vida a una mujer que se venga de los aliados y las aliadas de la cultura de la violación, a sabiendas de que ese afán vengativo truncará su prometedora existencia. El motivo por el que la película de Emerald Fennell regresa al zeitgeist seis años después de su estreno es que guarda llamativas similitudes con el caso de Cornell, en el que una exestudiante de la prestigiosa Universidad de Cornell denunció haber sido víctima de una violación grupal y agresión por parte de siete miembros de la fraternidad Chi Phi. Seguir leyendo
Es probable que a lo largo de las últimas semanas, en su feed de Instagram, se haya topado con diferentes reels de la película Una joven prometedora, un largometraje en el que Carey Mulligan da vida a una mujer que se venga de los aliados y las aliadas de la cultura de la violación, a sabiendas de que ese afán vengativo truncará su prometedora existencia. El motivo por el que la película de Emerald Fennell regresa al zeitgeist seis años después de su estreno es que guarda llamativas similitudes con el caso de Cornell, en el que una exestudiante de la prestigiosa Universidad de Cornell denunció haber sido víctima de una violación grupal y agresión por parte de siete miembros de la fraternidad Chi Phi.. Tanto la comunidad estudiantil como el profesorado denuncian que la administración universitaria ha sido negligente e injusta, pues ninguno de los siete implicados ha sido imputado con cargos penales. Es decir: los directivos de Cornell han antepuesto la reputación de la Universidad y de las fraternidades a la seguridad de las estudiantes. Algo que el largometraje de Fennell refleja a la perfección.. Una justicia injusta para las mujeres. Como aseguran expertas consultadas por EL PAÍS, el caso Cornell pone de manifiesto que la violencia sexual es sistemática en estos campus. También que la posterior “traición institucional” sigue siendo un problema persistente que puede en (demasiadas) ocasiones quedar impune. A los internautas no les ha sido indiferente que una película estrenada hace seis años planteara la misma pregunta que hoy. La de qué ocurre cuando el prestigio de una institución se enfrenta a una denuncia que pone en entredicho la capacidad del sistema para proteger a sus estudiantes y cómo se protege más a los hombres prometedores que a las mujeres prometedoras.. Mariola Cubells, especialista en contenidos audiovisuales, argumenta a S Moda por qué la película ha regresado a la actualidad. “La sumisión se ha convertido en un tema inaudito y fundamental. La película Una joven prometedora pone en imagen algo que no se da: que el miedo cambie de lado, la víctima se ponga de pie y actúe”, asegura antes de recomendar la serie británica Creednos, que habla de un caso real de sumisión por drogas y violación por parte de un taxista y de una fallida investigación policial y judicial. En la serie, un policía, tras interrogar a la víctima, asegura visiblemente sorprendido que jamás había visto a una víctima comportarse así. “Suelen llorar y estar enfadadas”, asegura. Cuando le hacen saber a la mujer que su actitud, en ningún momento bañada por lágrimas, ha sorprendido, responde: “Me dijisteis que queríais hechos, no lágrimas”. Y con esa frase, y con la sorpresa del policia ante la ausencia de lamentaciones, vuelve a emerger la figura de la víctima imperfecta.. “La película disecciona la realidad de una manera brutal en la que nos reconocemos. La justicia no da justicia a las mujeres. Por eso, nos encontramos en el largometraje con una justicia simbólica y empatizamos con la protagonista, con la que nos sentimos identificadas”, dice por su parte María Castejón, autora de Rebeldes y Peligrosas (Lengua de trapo, 2020).. Y como señala Una joven prometedora la justicia, de llegar, suele hacerlo tarde y dejando tras de sí a infinidad de víctimas.. Uno de los aspectos más indignantes del caso Cornell es la aparente ausencia de consecuencias y de responsabilidad por parte de los hombres implicados, pues a la mayoría se les ha permitido reducir las repercusiones entregando unos ensayos, como si se tratara de un castigo del colegio; un castigo que a los 21 años, es una absoluta, preocupante e incomprensible evasión de la responsabilidad. Parece que semejante reprimenda sigue la lógica de la del padre de Brock Turner, el autor de una violación en la Universidad de Stanford en 2016, que preguntó que cómo iba un joven prometedor a ver su futuro truncado por “20 minutos de acción”.. Los conocidos como los Siete de Cornell han alcanzado el éxito profesional y personal sin que, en apariencia, lo acontecido haya tenido ninguna repercusión significativa en sus vidas. En una memorable escena de Una joven prometedora, cuando la protagonista habla con la decana de la universidad, le dice que su amiga, víctima de la agresión sexual, no está bien. Sin embargo, su agresor sí lo está. “Seguro que a usted le gustará saberlo. Así que supongo que hizo lo correcto porque como dice, a estos hombres hay que concederles el beneficio de la duda”, asegura. Su frase, repleta de sarcasmo, se debe a que cuando le pregunta por qué no hizo nada cuando su amiga denunció la agresión, su respuesta no es solo alarmante, sino lamentablemente parecida a la que tantas mujeres escuchan más allá de la pantalla. “Solo quiero dejar algo claro: ninguno de nosotros quiere admitir cuándo se ha ha mostrado vulnerable o ha tomado una mala decisión. Y esas decisiones, esos errores, pueden tener consecuencias devastadoras. ¿Qué esperas que haga? ¿Arruinarle la vida a un joven cada vez que recibimos una acusación como esta? Tengo que conceder al chico el beneficio de la duda, porque todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario”, dice. “Recibimos acusaciones como esta todo el tiempo… ¡Una o dos a la semana!”, añade.. Estudiantes se manifiestan contra la violación grupal a una estudiante de la Universidad de Cornell.Esteban Capdepon Sendra (EFE). Siguiendo la narrativa por la que abogan quienes definen o excusan las agresiones sexuales, el futuro profesional de un miembro de una fraternidad es muchísimo más importante que la justicia para las víctimas de una agresión sexual. De hecho, la del caso Cornell abandonó sus estudios en la universidad y ha recibido innumerables amenazas de muerte e insultos a través de las redes. En el otro lado de la balanza, cinco de los siete agresores han terminado ya sus títulos universitarios.. Tanto Una joven prometedora como el caso Cornell invitan a reflexionar acerca de las consecuencias que puede tener para una mujer exponer lo ocurrido y por qué hacerlo puede ser una decisión extremadamente delicada. Algo que por más que las noticias expongan cada día, solo pueden comprender las víctimas.. “Una película no puede cambiar el mundo, y de hecho, esa no es su misión. Sin embargo, Una joven prometedora analiza lo que ocurre allá en esta sociedad en la que vivimos, en la que los hombres están tan protegidos. La sociedad, eminentemente patriarcal, sigue defendiendo y cuestionando a la víctima, como estamos viendo en el caso de Cornell y en miles de casos. La película está mucho más avanzada que la justicia, en la que el feminismo no siempre permea”, comenta Castejón. “El largometraje posicionó en el debate, en imagen, una realidad poco o nada contada, y nos hacía partícipes de algo bastante revolucionario: una mujer que venga a su amiga con las únicas armas que tiene; se desprende del miedo, saca la artillería pesada y muestra todo un plantel de personajes que existen, que están entre nosotras, y que son el mal”, añade Cubells.. La realidad se parece alarmantemente al cine, aunque lo verdaderamente preocupante es que las películas hablan de problemas que la sociedad sigue sin ser capaz de resolver. Porque Una mujer prometedora tiene seis años pero el dilema que plantea, muchísimos más. Tanto el largometraje como lo ocurrido en Cornell invitan a una reflexión: cuál es la valía que se otorga al potencial de las mujeres frente al de los hombres. ¿Su futuro nunca será prometedor?
EL PAÍS
