Obreros, repartidores y migrantes convierten sus experiencias laborales en literatura y éxitos de ventas Leer
Obreros, repartidores y migrantes convierten sus experiencias laborales en literatura y éxitos de ventas Leer
Audio generado con IA. China gestionó 198.950 millones de paquetes exprés en 2025, unos 6.300 por segundo, según la Oficina Estatal de Correos. Ese mismo año, las ventas minoristas por internet alcanzaron 15,97 billones de yuanes, alrededor de dos billones de euros, según la Oficina Nacional de Estadística. Detrás de esa maquinaría trabajan millones de personas y algunas han empezado a contar la transformación del país: repartidores, obreros y migrantes que escriben en fábricas, almacenes y plataformas digitales. Sus libros no solo tienen reconocimiento cultural, también venden cientos de ejemplares y, en algunos casos, hasta millones.. Hu Anyan es quizá el caso más representativo de la transformación de la experiencia laboral en materia literaria y, después, en éxito comercial. Nació en Guangzhou en 1979 y trabajó durante casi dos décadas en 19 empleos de seis ciudades. Pasó por comercios, panaderías, almacenes y empresas de reparto. En uno de esos puestos soportó turnos nocturnos de hasta 12 horas. Durante la pandemia, publicó en internet un texto sobre su experiencia en un centro logístico. El texto alcanzó una amplia difusión y dio origen a I Deliver Parcels in Beijing, publicado en China en 2023.. El libro lleva las cifras del comercio electrónico a la realidad física y emocional de quienes lo sostienen. Sus trabajadores afrontan jornadas extenuantes, bajos salarios, presión constante e inestabilidad. En una entrevista con Rest of World, Hu Anyan describió la contradicción que había vivido desde adentro: «Nuestro país tiene una red logística de comercio electrónico avanzada, pero ese progreso se produce a costa de los trabajadores situados en la parte más baja de la industria». La obra superó los dos millones de ejemplares vendidos y convirtió la experiencia de un antiguo trabajador de logística en un fenómeno editorial internacional.. Una versión aún más cercana a la economía de plataformas es la de Wang Jibing, nacido en 1969 en una zona rural de Xuzhou. Repartidor de comida y poeta, convirtió en versos la presión de los tiempos de entrega, las penalizaciones, las reclamaciones de los clientes y la vida de quienes trabajan guiados por una aplicación. Su primer poemario, The Man in a Hurry, publicado en 2022, comenzó con una tirada de apenas 5.000 ejemplares y, tras sucesivas reimpresiones, su distribución superó las 100.000 copias. Su segundo libro, I Clumsily Love This World, publicado en 2023, superó las 50.000 copias vendidas.. Tras ganar en 2026 el Premio Literario Lu Xun por Low Flight, explicó a China Writers que el título de su obra resume tanto su forma de escribir como la experiencia de muchos trabajadores: «No todas las alas pueden volar alto. Volar bajo también es volar». Para elaborar el libro entrevistó a más de 140 repartidores y recogió sus experiencias. El resultado es un retrato colectivo de quienes trabajan bajo la presión de las plataformas digitales, los tiempos de entrega y las evaluaciones.. Pero esta literatura del trabajo no nació con las aplicaciones de reparto. Antes de los algoritmos estuvieron las fábricas. Xiao Hai, cuyo nombre real es Hu Liushuai, nació en 1987 en una provincia de Henan y pertenece a una generación anterior de trabajadores migrantes. A los 15 años se trasladó a Shenzhen para incorporarse al mercado laboral y pasó los siguientes 14 años trabajando en fábricas textiles y electrónicas. Durante ese tiempo, escribió poesía en su tiempo libre. Su obra incluye Howl of the Factory y, más recientemente, Sisyphus on the Wenyu River, publicado en Pekín en 2026.. Su experiencia refleja otra etapa del desarrollo chino, marcada por la fábrica, la cadena de montaje y la migración desde las zonas rurales hacia los grandes polos manufactureros. «Mi cuerpo estaba en la fábrica, pero mi mente no. No quiero ser una máquina en una línea de montaje. Las personas tienen alma y se cansan», explicó a Sixth Tone. La frase representa el desgaste físico y emocional que plasmó en sus poemas sobre jornadas de más de 10 horas, tareas repetitivas y una juventud consumida por las fábricas.. La vida en la fábrica también marcó la obra de Xu Lizhi, nacido en 1990 en una provincia de Guangdong. En 2010 se mudó a Shenzhen para trabajar en Foxconn, una multinacional taiwanesa dedicada a la producción y el ensamblaje de productos electrónicos por encargo. Allí escribió poemas sobre salarios, dormitorios y agotamiento. Entre 2012 y 2014 publicó más de 30 textos en el periódico interno de la empresa.. En uno de sus poemas, I Fall Asleep, Just Standing Like This, expresó que permanecía «recto como el hierro» junto a la cadena de montaje, con las manos en movimiento y el sueño venciéndolo hasta quedarse dormido de pie. En septiembre de 2014 se suicidó, a los 24 años, ante la desesperación por su situación en las fábricas. Su poesía alcanzó una difusión mucho mayor tras su muerte y se convirtió en testimonio de la vida de los jóvenes trabajadores migrantes. Años después, otros han trasladado esa misma mirada a los almacenes y las plataformas de reparto.
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