En octubre de 1926, A.A. Milne publicó las primeras aventuras de Winnie-the-Pooh que en la actualidad generan de 5.000 a 6.000 millones de dólares anuales. Su único hijo, Christopher, renegó de la familia y de la herencia. Leer
En octubre de 1926, A.A. Milne publicó las primeras aventuras de Winnie-the-Pooh que en la actualidad generan de 5.000 a 6.000 millones de dólares anuales. Su único hijo, Christopher, renegó de la familia y de la herencia. Leer
La creación de Winnie-the-Pooh, que cumple este 2026 los 100 años, no comenzó en el despacho de Alan Alexander Milne, sino en el suelo del cuarto de juegos de su hogar familiar en el barrio londinense de Chelsea. Casado desde 1913 con Daphne de Séliconcourt, siete años después tuvieron a su único hijo, Christopher, quien fue la inspiración para la creación de unos dibujos que al comienzo rivalizaron en popularidad y rentabilidad con Disney, especialmente, con Mickey Mouse.. Cuando el pequeño Christopher cumplió un año, su progenitor le regaló un oso de peluche comprado en Harrods a quien llamó Winnie en honor a la osa negra canadiense que Christopher solía visitar en el zoo de Londres. Poco después completó su nombre con Pooh, un apodo que le había puesto a un cisne de la zona.. Como era costumbre en las familias de clase media-alta, Christopher encontró en su niñera, Olive Brockwell, a una especie de segunda madre, ya que según los cánones de la época, los padres mantenían cierta distancia emocional respecto al cuidado diario de los hijos.. Los dos jugaban en la última planta de la casa, lugar en el que se había instalado la sala de juegos y donde Olive y Christopher ponían voces a los diferentes peluches, entre los que destacaban el burrito Ígor, el cerdito Piglet,Tigger el tigre, Kanga el canguro y Roo, su bebito.. Ver esta publicación en Instagram. Tras labrarse un nombre como dramaturgo, humorista y redactor de la revista Punch, A.A. Milne decidió dar un cambio de aires a su prosa inspirado por aquellas voces infantiles. El punto álgido para la creación de las historietas llegó cuando los Milne compraron una casa de campo al lado del bosque de Ashdown, en el condado de Sussex, cuyo paisaje sirvió para describir el Bosque de los Cien Acres, donde Winnie the Pooh y sus amigos vivían mil y una aventuras.. El ilustrador E. H. Shepard, quien visitó la granja para bosquejar tanto el entorno como los juguetes de Christopher, se encargó de dar forma visual a las tramas dando lugar al primer libro de cuentos titulado Winnie-the-Pooh, en 1926. Dos años más tarde publicaron el segundo, The House at Pooh Corner. Sin duda, este entrañable personaje se ganó el corazón de los niños en un país que aún estaba traumatizado por las secuelas de la Primera Guerra Mundial.. Ver esta publicación en Instagram. Pero tras aquella idílica fachada familiar, se escondía otra realidad bien diferente. Alan era tan introvertido y reservado que le resultaba casi imposible conectar emocionalmente con su hijo, por lo que esa carencia la suplía con la escritura. Con la madre la distancia de Christopher fue aún mayor, ya que al ser una dama de la alta sociedad pasaba largas temporadas fuera de casa, lo que llevó al niño a forjar su vínculo más profundo con su niñera.. Después de ocho años al servicio de la casa, Olive se marchó, por lo que la sensación de estabilidad quedó quebrada y dejó al descubierto el abismo emocional que separaba a Christopher de sus padres, que solo lo utilizaban con fines promocionales para las sesiones de fotos y en las firmas de ejemplares.. Ver esta publicación en Instagram. Si los lectores veían en él a un niño angelical viviendo en un cuento de hadas, lo cierto es que Christopher vivía su propio trauma interior. Aquella sobreexposición pública le provocó un profundo resentimiento porque sentía que sus vulnerabilidades más íntimas y su inocencia infantil estaban siendo empaquetadas y vendidas a desconocidos de todo el planeta.. Sin embargo, el gran calvario de la criatura llegaría cuando a los nueve años le enviaron a un internado, donde sus compañeros de clase lo acosaban y se burlaban de él coreando algunos de los textos de su padre. Lo llegó a pasar tan mal que incluso llegó a tomar clases de boxeo para defenderse de sus agresores en el recreo. En su biografía Los lugares encantados (1974) reflejó aquel periodo de su vida: «Fue entonces cuando comenzó esa relación de amor-odio con mi homónimo ficticio que ha continuado hasta el día de hoy».. Ver esta publicación en Instagram. Christopher abandonó los estudios para ingresar en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y, tras volver a la vida civil, tuvo serias dificultades para forjarse una carrera, ya que pensaba que la gente de su estatus social podía vivir prácticamente del aire. Cuando en 1948 decidió casarse con su prima carnal Lesley de Sélincourt, su madre se opuso con vehemencia a tal unión. A raíz de ello, Christopher rompió los lazos con su familia, se negó a aceptar cualquier regalía proveniente del imperio de Pooh y abrió una modesta librería en Dartmouth llamada The Harbour Bookshop.. A partir de ese momento, Christopher visitó en ciertas ocasiones a su padre enfermo, que falleció en 1956. Viuda y distanciada de su hijo, Daphne vendió la granja y la mayoría de las pertenencias y vendió en 1961 a Walt Disney los derechos de comercialización y adaptación cinematográfica de Winnie the Pooh. Fue tal la desavenencia entre madre e hijo que esta se negó a hablar con él, llegando incluso a rechazarlo en su lecho de muerte. Daphne falleció en 1971.. Ver esta publicación en Instagram. El legado de Pooh quedó además empañado por escándalos comerciales e intensas batallas judiciales entre Walt Disney Productions y la familia Slesinger, quienes habían adquirido los derechos de comercialización en Estados Unidos en la década de 1930. Hubo acusaciones de espionaje corporativo, destrucción de documentación y beneficios ocultos. Se dice que esta batalla judicial fue la más larga en la historia del mundo del espectáculo.. Christopher mantuvo un perfil social bajo con su salario modesto con el que podía mantener mínimamente a su única hija, Clare, que había nacido con parálisis cerebral en 1956.. Ver esta publicación en Instagram. El final de esta historia llegó con los fallecimientos de Christopher en 1996, el de su hija Clare en 2012 y el de su mujer Lesley en 2014. Como anécdota huelga decir que los peluches originales están custodiados en la Biblioteca Pública de Nueva York.. Según Forbes, Winnie-the-Pooh genera entre 5.000 y 6.000 millones de dólares anuales en ventas minoristas e ingresos por medios a nivel mundial, lo que la convierte en una de las franquicias mediáticas más rentables de la historia. Y según The Times, el imperio de Winnie tiene un valor estimado de 80.000 millones de dólares, lo que lo sitúa, junto a Mickey Mouse, como una de las propiedades más valiosas de Disney.
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