Frente a los rascacielos de Abiyán suena a un ritmazo magnético la música zouglou. Dos bailarines dibujan coreografías multirrítmicas en el escenario, las brillantes voces de tres mujeres acompañan al cantante y la percusión decide tus latidos. Los focos, el pescado asado, el plátano frito y los reflejos de las luces sobre la laguna Ébrié, que bordea la capital económica de Costa de Marfil, completan el espectáculo. Así es una de las noches de la 14ª edición del Mercado de Artes Escénicas de Abiyán (MASA), un encuentro bienal que ha congregado a más de 570.000 visitantes y que este año ha batido récords con la presencia de 320 programadores de 72 países; en 2024 fueron 115 de 40.. Seguir leyendo
La cita en Costa de Marfil bate récords con la presencia de 320 programadores de festivales de 72 países y exhibe el vigor de la creación en el continente
Frente a los rascacielos de Abiyán suena a un ritmazo magnético la música zouglou. Dos bailarines dibujan coreografías multirrítmicas en el escenario, las brillantes voces de tres mujeres acompañan al cantante y la percusión decide tus latidos. Los focos, el pescado asado, el plátano frito y los reflejos de las luces sobre la laguna Ébrié, que bordea la capital económica de Costa de Marfil, completan el espectáculo. Así es una de las noches de la 14ª edición del Mercado de Artes Escénicas de Abiyán (MASA), un encuentro bienal que ha congregado a más de 570.000 visitantes y que este año ha batido récords con la presencia de 320 programadores de 72 países; en 2024 fueron 115 de 40.. Los asistentes pasaron la semana del 11 al 18 de abril danzando entre escenarios y plazas para conectar con el sector y ver lo que alcanza de una abrumadora programación de 300 obras de más de 120 compañías de 51 países, 29 de ellos de África. “Es impresionante ver a tantos profesionales y artistas de todo el continente aquí”, valora Christine Semba, representante de la feria internacional de música Womex.. También está fascinada con esta edición la musicóloga y manager Silvia Guevara, que puede presumir de haber acudido al primer MASA, celebrado en 1993. “Era muchísimo más pequeñito y ahora se puede comprobar, más de 30 años después, cómo se ha ido adaptando a las nuevas tendencias. Aquí hay innovación y frescura, y eso no lo vas a encontrar en otra parte del mundo”, declara la que fuera representante del grupo musical Calle 13 en Europa. “Las músicas electrónicas más interesantes de los últimos años vienen de África”, considera Semba. “He visto varias obras que podrían funcionar muy bien en Edimburgo. Esto ha superado mis expectativas”, añade Elliot Comnene, programador del Assembly Festival, uno de los espacios más prestigiosos del macrofestival Fringe de la ciudad escocesa. Cuenta que es su primera vez en África y que está centrado en el teatro, la danza, la comedia y el circo, que son cuatro de las siete disciplinas junto a la música, las marionetas y el slam (recital poético) en las que se divide el MASA, cuya organización ha facilitado la cobertura de este reportaje.. Harold David, subdirector del Festival Off de Aviñón, también busca teatro con el objetivo de abrir la presencia de África en esta cita paralela a la programación oficial que se celebra en la ciudad francesa. “Es mi primera vez en el MASA y he venido porque África y la creación africana contemporánea están completamente ausentes del programa. Tenemos 1.900 actuaciones y creo que el año pasado solo hubo una de Senegal y otra de Marruecos. Contamos con la participación de 180 países y somos francófonos, como tantos países en África. Hay que cambiar el programa”, propone convencido. Con la misma ausencia coincide Viviana Akamine, directora de Cultura de la localidad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, donde se celebra un importante festival internacional de teatro. “Vengo a descubrir el talento de aquí porque allí es desconocido y nos interesa ver su trabajo”, dice la experta, que al cuarto día ya luce un elegante pantalón de grafismos típicos del bogolán.. Un bailarín del espectáculo ‘Zo! Mute’, de Gregory Maqoma and Vincent Mantsoe, en el MASA, en abril.MASA. “En el MASA se concentra todo. Vengo aquí abierto a descubrir”, dice un experimentado Slim Sanhaji, director del festival Jornadas Teatrales de Cartago. Él llega desde Túnez, y se cruza con compañeros de Japón, Armenia o Uruguay, pero sobre todo hay una fuerte presencia de programadores de Brasil, Burkina Faso, Canadá, España, Estados Unidos, Francia y Senegal. Todos se pasan los días cuadrando sus agendas bajo el calor de estas latitudes de África occidental para llegar a lo que más les interesa. Solo en la decena de escenarios del inmenso recinto del Palacio de la Cultura, núcleo fulgurante del MASA, puedes dejarte hipnotizar con el directo de la rapera maliense Ami Yerewolo, alucinar con las piruetas de los marfileños de Ivore Cirque Décalé, cruzarte con un colorido espectáculo de calle de Circus Raj de la India o con una profunda y traviesa propuesta de La Huella Teatro, de Chile. Todo simultaneado con talleres, conferencias, mesas de negocios, cámaras filmando para el canal MASATV, decenas de presentaciones en la Villa de la Innovación y lo que la calle ya ofrece.. A cada paso hay artistas ensayando, chavales y chavalas grabándose vídeos bailando, centenares de escolares uniformados que salen de clase para asistir a las actividades infantiles, o mercados de ropa, comida o instrumentos… A esto se suma la programación repartida por la ciudad en sedes de instituciones culturales, centros sociales o plazas de barrios más periféricos o desfavorecidos. Todo gratuito.. La difusión artística es uno de los objetivos del MASA, pero su director, Abou Kamaté, también espera que las industrias culturales africanas sean reconocidas como “actores de pleno derecho” en la economía creativa global. “Queremos que África no sea solo una fuente de talento, sino un mercado, un escenario y un socio estratégico”. La ministra de la Cultura y la Francofonía de Costa de Marfil, Françoise Remark, acude cada día al MASA. “Este movimiento cultural responde a una voluntad política muy firme para apoyar, estructurar, transformar y profesionalizar a nuestro sector. El talento por sí solo no basta, también se puede invertir en el desarrollo profesional, que es muy importante para la juventud”, declara la ministra, que prioriza en su mandato la escolarización de las niñas, el liderazgo de las mujeres y la promoción de las industrias creativas en los jóvenes en un país con 30 millones de habitantes y un 75% de la población menor de 35 años.. “La juventud es una de las principales preocupaciones del presidente de la República, y en particular su empleabilidad. Y sabemos que el sector cultural puede abordar esta cuestión”, destaca la ministra, que está al corriente de que una de las compañías de su país está en conversaciones para acudir al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. “Lo que se genera en el MASA, que es el mercado más grande del continente, es un ecosistema cultural y económico que no solo se dirige a los artistas, también a los actores del sector. Y es importante porque se comparte conocimiento y crea un beneficio de doble dirección”, explica Ángela Rodríguez Perea, directora del Centro Cultural de España en Bata, que ha sido ponente en una mesa redonda como representante de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo.. Pero entre tantos caminos abiertos, hay una barrera que se interpone en la difusión de la cultura: los visados para los países con pasaportes más débiles. “Son el mayor problema”, dice tajante Thierno Soumaré, director de producción de Batuki Music Society en Toronto. “Programamos a los artistas, enviamos los contratos, los ponemos en los carteles… y en el último momento les prohíben entrar. Y muchas veces los vuelos son carísimos. Esto impide que nuestros festivales puedan evolucionar”, declara. Por ende, el público se decepciona y la incertidumbre para el sector asalta por varios frentes. “No es justo poner esas barreras a profesionales que quieren mostrar su trabajo y que generan ingresos. Si tienen la garantía de poder circular y volver a sus casas, no van a querer quedarse de forma ilegal”, dice Semba, de Womex, que cuenta que ha pertenecido a un grupo de trabajo que gestionaba estas cuestiones. “Hemos ido a hablar con los políticos para decirles que no son criminales, que son profesionales. E hicimos estadísticas en Francia que demostraron que solo se quedaba el 1%, ¿entonces por qué poner tantos muros?”, se pregunta.. A la política de visados se suma una protesta generalizada por la ausencia de apoyos gubernamentales a las artes escénicas. “Mientras nuestros jefes de Estado, nuestros gobiernos, no consideren el arte y la cultura como un objetivo de desarrollo sostenible, seguiremos yendo al mar a dar de comer a los peces”, alega en una de las mesas redondas Hassane Kouyaté, director del comité artístico internacional del MASA y programador en Francia, en una declaración seguida por el aplauso del público. Y la industria empuja. “El MASA nos confirma algo que ya sabíamos: África no espera. Construye. En Wanaut llevamos la venta de billetes y la gestión de eventos con un plan para mercados emergentes. Apostamos por las alianzas sur-sur porque compartimos la misma visión y la misma urgencia”, declara Sina Bouchareb, director comercial de la empresa marroquí Wanaut, que difunde su proyecto en varios idiomas.. Se cierra la semana y toda la actividad del MASA parece como un contratiempo a la dinámica geopolítica de violencia que rige el planeta, como si el guion marcara las antípodas de las fronteras. Aquí se componen coreografías de manos que intercambian números de teléfono, tarjetas, cuentas de redes sociales… o de brazos levantados para hacer fotos, bailar o pedir comida. Los focos iluminan la diversidad, la búsqueda de conexiones históricas, el diálogo sin palabras o las emociones compartidas en una síncopa o con un salto vertiginoso. El salto que se espera tras un fuerte impulso.. La creación de Anuang’a en el espectáculo ‘Música y danza patrimonial’, en el MASA de Abiyán, en abril.Ángeles Lucas
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