A un lado del sofá, a primerísima hora de la mañana del martes, la actriz Andrea Ros (Terrassa, 33 años). Al otro, aunque no dejarán de acercarse, tocarse y reírse juntas, Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 45 años). La primera, además de aparecer en series y películas como [REC]2, Zorras o A mil kilómetros de la Navidad, es divulgadora perinatal y cocreadora del podcast La vida secreta de las madres. Sánchez no solo ganó la primera medalla de oro del karate en unos Juegos Olímpicos, es que lo hizo en Tokio, capital del país donde nació este arte marcial, y en 2021, con 39 años. Además, es bicampeona mundial, siete veces campeona de Europa y en aquel 2021 logró la triple corona del tirón: europeo, mundial y Juegos Olímpicos. Ahí queda la hazaña. Y están juntas porque Ros da vida a Sánchez en Karateka, de Aritz Moreno, que se estrena este viernes.. Seguir leyendo
La actriz Andrea Ros y la deportista comparten confidencias sobre estos dos años de trabajo juntas. La intérprete asegura: “Hemos contado su historia también a través de mi cuerpo y de mis heridas”
A un lado del sofá, a primerísima hora de la mañana del martes, la actriz Andrea Ros (Terrassa, 33 años). Al otro, aunque no dejarán de acercarse, tocarse y reírse juntas, Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 45 años). La primera, además de aparecer en series y películas como [REC]2, Zorras o A mil kilómetros de la Navidad, es divulgadora perinatal y cocreadora del podcast La vida secreta de las madres. Sánchez no solo ganó la primera medalla de oro del karate en unos Juegos Olímpicos, es que lo hizo en Tokio, capital del país donde nació este arte marcial, y en 2021, con 39 años. Además, es bicampeona mundial, siete veces campeona de Europa y en aquel 2021 logró la triple corona del tirón: europeo, mundial y Juegos Olímpicos. Ahí queda la hazaña. Y están juntas porque Ros da vida a Sánchez en Karateka, de Aritz Moreno, que se estrena este viernes.. Pregunta. ¿Cuándo fue la primera vez que oyeron hablar la una de la otra?. Andrea Ros. Estaba rodando una serie con Aritz. Y en una parada para comer me puso el móvil delante y me dijo: “Tienes que ver esto”. Era la final de Tokio, cuando ganó su oro. Flipé, no había visto nada ni había leído nada de ella. Aritz me contó: “Quiero hacer una película de esta tía”. Y le solté: “Yo también”.. Sandra Sánchez. Aritz me habló de ella, y me dijo que tenía claro que sería Andrea. Cuando nos conocimos, la miré y pensé: “¡Ay, madre de Dios! ¡Cómo vamos a sufrir deportivamente!”. Y sufrimos. Me da pena que ese fuera mi primer pensamiento sobre Andrea [“Pero es la realidad, no te engañes, había que ponerme en forma”, intercede Ros]. Aritz siempre nos decía a Jesús [Del Moral, su marido y entrenador] y a mí: “Sé que es Andrea porque va a poder transmitir lo que tú eres, y tú eres muchas cosas”. Yo solo pensaba en karate, y no en lo más difícil, las emociones. Cuando la fui conociendo, se fue alejando la preocupación por su físico porque entendí que iba a poder transmitir mi mundo interior.. P. ¿Y la primera vez que le plantearon rodar una película?. S. S. Estábamos en medio del rodaje del documental [Karate-Do: El camino de Sandra Sánchez]… y busqué la cámara oculta.. P. Pero era consciente de lo poderosa que era su historia, de su constante superación ante múltiples adversidades familiares, físicas, burocráticas y deportivas.. S. S. Una no es consciente de lo que ha vivido, porque estás dentro de tu día a día, y lo que pasa te lo vas echando a la espalda y sigues adelante. Además, valoro mucho las vidas ajenas; a lo mejor hablo con una vecina y esa conversación me llena porque su vida es tan poderosa que relativiza la mía. Es verdad que cuando tuve que poner sobre la mesa tantas cosas, Jesús y yo hablamos y, joder, vimos todo lo que nos había ocurrido. Yo estaba metida en entrenar y competir, y ya está; más allá de que los Juegos Olímpicos provocaron una visibilidad enorme, no tenía perspectiva. Eso te hace mantener los pies en la tierra.. P. ¿Y la responsabilidad de encarnar a una leyenda?. A. R. Yo lo vi como la pasión por el reto. Es verdad que la responsabilidad es una de las cosas que me definen. Aritz me eligió porque sabía que me comprometería hasta el final. Porque, claro, al principio yo adquirí el compromiso con la película, pero luego lo adquirí con Sandra, con contar su historia de forma rigurosa y respetuosa. Fue una gran oportunidad: ¿cuántas actrices tienen la oportunidad de estar un año y medio preparándose para una película de esta magnitud? Yo estuve 16 meses con esta tía, entrenando con ella todos los meses. Estaba con quien iba a interpretar todo el rato y le pude preguntar todo lo que quise.. Andrea Ros, en ‘Karateka’.. P. ¿Por ejemplo?. A. R. La primera pregunta que le hice a Sandra, y que me hizo entender quién es, fue en qué pensó al salir al tatami en la final. Y me dijo: ‘Solo que más de lo que yo había entrenado no podía entrenar nadie’. Claro, porque ella compite contra sí misma. Si no gana, bueno, pues ya está, alguien ha considerado que la otra es mejor, pero Sandra más no podía hacer. Y esto me gustó porque en mi carrera como actriz yo he sentido siempre lo mismo. Si no sale, por mí no será; más de lo que yo estoy dando, no puedo, y si alguien considera que no es suficiente, pues bueno, pues lo siento mucho.. P. ¿De qué más conversaron a fondo?. A. R. Con Sandra no era tanto “yo te pregunto y tú me respondes”, sino que llegamos a tener conversaciones muy profundas en la secuencia de la agresión sexual. Porque como mujeres ambas hemos vivido violencia sexual, al igual que todas en mayor o menor grado. Era más ahondar sobre cómo habíamos transitado cada una por nuestras propias heridas y buscar lo que había en común para no solo contar la historia de Sandra, sino poder poner a su servicio mi historia. También mi herida, nacida de haber estado 20 años en la industria y llegar ahora a un papel tan protagonista. Las dos conectábamos con que nos digan que no, que nos digan que no somos lo suficientemente buenas tantos y tantos años. Hemos contado su historia también a través de mi cuerpo y de mis heridas.. La karateka Sandra Sánchez y la actriz Andrea Ros, este martes por la mañana en Madrid.INMA FLORES. P. ¿Buscó asemejarse en el físico?. A. R. Mucha gente me dice que me levanto del suelo igual que Sandra. Y yo no tengo ni puta idea de cómo se levanta [carcajadas]. No es un movimiento consciente, porque no quise hacer una caricatura. Intenté asemejarme físicamente lo más que pude, pero yo no iba a hacer una imitación de Sandra. Al estar tanto rato juntas, te acabas mimetizando sin darte cuenta. O sea, yo no elegí gestos concretos, pero mi cuerpo fue absorbiendo cosas de forma inconsciente.. P. ¿Y usted no tenía preguntas para ella?. S. S. Como cuenta Andrea, la comunicación se creó desde el vínculo. Ella tiene la capacidad de ver sin necesidad también de hablar. En las conversaciones llegamos a ciertas cosas que a lo mejor ante otros me hubiera reservado. Emocionalmente ha sido duro revisitar partes del pasado. No lo vi venir al inicio del viaje. Pero tampoco tenía sentido esconderlo o no hablar de ello. Quise dar un mensaje a tantas mujeres que sufrimos continuamente algún tipo de abuso. Y era el de aprender a convivir, gestionar y dar un paso adelante, a seguir siendo la persona que eres en el mundo a pesar de algunos episodios.. A. R. Sandra nunca se ha centrado en las cosas que le hacen daño; es una persona que tiene una herida y sigue adelante, no le da protagonismo. Esto es lo que hemos hecho con la película: os muestro las heridas, pero mis heridas no son las protagonistas. Las protagonistas somos yo y mi gente buena y las cosas buenas que me pasan. Y cómo la gente que me quiere me impulsó a salir de ahí.. Andrea Ros y Patrick Criado, en ‘Karateka’.. P. Como actriz, esta es una oportunidad enorme.. A. R. Yo lo vivo así. Por fin me dejan enseñar lo que sé hacer. Claro que puedo hacerlo porque Aritz Moreno cree que puedo. Para mí, Aritz es un poco como Jesús para Sandra. En la peli lo dice Sandra: ella puede porque Jesús está detrás y porque Jesús no duda. Con Aritz me pasa igual: me pide algo y yo no me cuestiono si sé hacerlo o no, sino que lo hago. Él depositó toda su confianza en mí, y hubo que luchar un poco, convencer a la gente que prefería una apuesta segura, un cara más conocida. Para Aritz, la apuesta segura era otra cosa: no sé cuántas actrices pueden bloquearse dos años de su carrera para hacer un solo proyecto. Yo tuve el compromiso, las ganas de hacerlo y la agenda posible. ¿Por qué? Porque no tenía otras ofertas.. S. S. Es muy importante lo que ella acaba de explicar: hasta dónde somos capaces de llegar si alguien cree que podemos llegar. Cuando le dices a una persona que puede hacer algo, le das una fuerza que le hace superar cosas, con la que rompe sus límites. Ojalá como sociedad entendiéramos ese poder y lo utilizáramos en positivo, cuando habitualmente te dicen lo que no puedes. Te frenas, te frenan. En cambio, cuando alguien cree que eres capaz de hacer algo, te desbloqueas. Es muy bonito cuando lo recibes, y también cuando lo das.. A. R. Sandra y yo decidimos pasar juntas el día que filmamos la agresión.. P. ¿Hubo otras jornadas tan especiales?. A. R. El día en que rodamos la final de Tokio, porque estuvieron los padres de Sandra.. S. S. ¡Es que con la pandemia ellos lo vieron por la tele! No pudieron viajar. La vida nunca te da la oportunidad de retroceder al pasado. Y yo pude viajar y llevarme a mis padres a ese pasado, porque en el estudio todo estaba igual que aquel día. Es más, hice el kata entero [Sandra Sánchez es la doble de Andrea Ros, y por tanto se interpreta a sí misma en las ejecuciones de algunos movimientos y en el kata final] y lo hice, en realidad, para ellos.. Foto de promoción de ‘Karateka’: desde la izquierda, Sandra Sánchez; Andrea Ros, que la encarna en la película; el director Aritz Moreno; el actor Patrick Criado, que encarna al entrenador Jesús del Moral, y el auténtico Jesús del Moral.Atresmedia Cine. A. R. Fue muy emocionante… ¡y encima ese día fue el del apagón! Cuando a Aritz le preguntan por qué hizo esta peli, siempre responde que porque tiene todos los elementos posibles. No hemos tenido que inventarnos nada: hay hazaña, amor, amistad, la rivalidad bien entendida, familia… Karateka cuenta lo que pasó.. P. ¿Vieron por primera vez la película juntas?. S. S. Sí, en febrero. Y lloramos juntas.. A. R. De hecho, no estaba terminada. Quedaban algunos detalles. Para las dos era importante verla juntas, porque al final es un viaje en común. Ahora estamos viviendo la segunda parte de ese viaje. Es bonito: si en la primera parte Sandra me llevó de la mano a su mundo, ahora yo la traigo al mío, muy intenso también, al del cine, con la promoción y el estreno. Pero es el lugar donde yo estoy más cómoda y me encanta el cambio de roles: tú me has cuidado todo este tiempo, pues ahora me toca a mí.
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