Mikey Madison llegó, ganó y desapareció. Hace solo un par de temporadas, la actriz angelina, de 27 años, era el perejil de todas las salsas hollywoodienses. Tras una larga carrera de premios donde Demi Moore parecía imponerse en cada entrega, cuando llegaron los Oscar dio la sorpresa. Madison, prácticamente una completa desconocida, se alzó con la estatuilla a mejor actriz por su papel en Anora, donde interpretaba a una prostituta en un crudo retrato muy alejado de Pretty Woman y otros cuentos. Pero a su omnipresencia durante esa temporada de premios se impuso su discreción, y tras el Oscar desapareció. Ahora ha llegado el momento de su regreso.. Seguir leyendo
Tras hacerse con la estatuilla por ‘Anora’, la actriz apostó por parar un tiempo y elegir su camino alejada de los focos y de un Hollywood que no la deslumbra. Ahora vuelve con una película de la mano de Aaron Sorkin y tiene otros dos proyectos en marcha
Mikey Madison llegó, ganó y desapareció. Hace solo un par de temporadas, la actriz angelina, de 27 años, era el perejil de todas las salsas hollywoodienses. Tras una larga carrera de premios donde Demi Moore parecía imponerse en cada entrega, cuando llegaron los Oscar dio la sorpresa. Madison, prácticamente una completa desconocida, se alzó con la estatuilla a mejor actriz por su papel en Anora, donde interpretaba a una prostituta en un crudo retrato muy alejado de Pretty Woman y otros cuentos. Pero a su omnipresencia durante esa temporada de premios se impuso su discreción, y tras el Oscar desapareció. Ahora ha llegado el momento de su regreso.. Madison vuelve a las pantallas, a las revistas y a las vallas publicitarias después de un año y medio de necesaria pausa. No ha tenido prisa. Carne fresca en Hollywood, seguramente le lloverían las ofertas, pero ella decidió tomárselo con calma y seleccionar los trabajos. No ha hecho nada más desde Anora, hasta que ha tocado a su puerta lo que un premio así merecía: una historia sobre las redes sociales, para la chica que no está en ellas desde hace años, y Aaron Sorkin. La mente creadora de dramas políticos de calado popular como El ala oeste de la Casa Blanca, The Newsroom y el clásico Algunos hombres buenos, vuelve a las salas de cine con El precio de la red, que escribe, produce y dirige.. Hace más de 15 años Sorkin ya escribió el guion de La red social, película donde contaba los oscuros inicios de Facebook, por entonces la red más en tendencia y que cambió para siempre las relaciones sociales a través de internet. Hoy, cuando Facebook ha perdido millones de usuarios y se enfrenta a juicios por su capacidad de manipulación y adicción, el guionista retoma la historia desde otro punto de vista: el de cómo el periodista del Wall Street Journal Jeff Horwitz (interpretado por Jeremy Allen White) destapó sus trapos sucios y los de Mark Zuckerberg (al que da vida Jeremy Strong) con la ayuda de la ingeniera de la plataforma Frances Haugen. Y Haugen no es otra que Madison.. El suyo es un papel complejo, maduro y protagonista, a cargo de uno de los mejores escritores de su generación, y si en algo se parece al de Ani en Anora es que está basado en una mujer real. Pero al contrario que en la cinta con el que se ganó un hueco en la industria, para la que conoció a muchas trabajadoras sexuales que la ayudaron a crear al personaje, aquí nunca se vio con la auténtica Haugen para prepararse.. La actriz Mikey Madison y la extrabajadora de Facebook Frances Haugen.Getty Images. Madison ha contado en entrevistas que desde que leyó el guion de Sorkin quiso ser parte del proyecto, y que poco después él se ofreció a presentarle a Haugen. Pero ella prefirió no tirar por la vía fácil y darle a Heugen su toque. “Interpreto a un personaje basado en una persona real, y seguimos su historia y los hechos tal y como ocurrieron, de forma fiel, concreta y honesta”, contaba la semana pasada en una entrevista con Variety. “Pero en cuanto a la construcción del personaje, lo creé desde cero. Por supuesto que quería conocerla; [Heugen] me pareció increíble. Pero también me preocupaba que eso pudiera interferir en la visión que teníamos Aaron y yo, y no quería que alterara el personaje que había creado. Así que decidí esperar un poco antes de ponerme en contacto con ella”. Sorkin se la presentó por email e intercambiaron correos; finalmente, ambas se conocieron con el proyecto ya cerrado. El encuentro fue en la premiere de la película en Nueva York, a principios de este mes de octubre.. Un ejemplo más de cómo Madison tiene su propia manera de actuar y trabajar en el panorama angelino. Quizá sea su juventud —fue la primera miembro de la generación Z en ganar un Oscar por su interpretación—, quizá porque ha vivido al abrigo de Hollywood toda su vida y no la deslumbra. Es una de esas pocas actrices nacidas y criadas en la ciudad. Mikaela, su verdadero nombre, vivió en Santa Clarita, una ciudad del caluroso valle de San Fernando —a apenas unos kilómetros de donde luego se desarrollaría su carrera—, con sus padres, su pelirrojo mellizo y sus otros tres hermanos, a los que está muy unida. Tanto su padre como su madre son psicólogos; todos están muy alejados de la vida de brillos y oropeles. Están muy unidos, pero en su infancia se veía tan distinta, sobre todo físicamente, que creció pensando que era adoptada, en una especie de broma familiar que encantaba a sus hermanos, contaba recientemente en Vogue. Tanto que llegó a hacerse hasta una prueba de ADN.. Mikey Madison con su Oscar a la mejor actriz protagonista por ‘Anora’, en los premios de 2025.Jeff Kravitz (FilmMagic). Ella parecía más cerca de la medalla olímpica que del Oscar, porque de niña, inspirada en un primo de su madre que era jinete en Texas, y en su abuela y su madre, que también montaban a caballo, quiso ser amazona y tuvo sus propios ponis en la granja familiar. Llegó a estar federada en Estados Unidos, y como contó en el programa Saturday Night Live poco después de ganar el Oscar, de niña “nunca” planeó ser actriz, sino que era una orgullosa jinete, e incluso decidió escolarizarse desde casa para tener más tiempo para los caballos.. Crecer en un entorno en el que se apreciaba una formación poco tradicional y donde se veían películas clásicas hizo que empezara a picarle el gusanillo de la interpretación. Fue también un modo de superar su enorme timidez y de, como ella cuenta, entender y controlar sus emociones. Pero una cosa era la pasión y otra el conocimiento. En una entrevista en 2024 con este diario aseguraba que no conocía a “nadie en la industria, ni en nada artístico”: “Solo tenía a mi madre, dispuesta a llevarme a castings, no sabía nada de cine, ni de interpretación… me llevó mucho tiempo conseguir una oportunidad, muchos rechazos, tiempo sin trabajar”.. Mikey Madison protagoniza ‘El precio de la red’, de Aaron Sorkin, junto a Jeremy Allen White.EFE. Pero cuando llegó el salto, también llegó la suerte. Y esa la llevó a debutar nada menos que con Tarantino en Érase una vez en… Hollywood (2019). Fue un papel pequeño, pero que deslumbró a quien luego sería su gran valedor, el guionista y director Sean Baker. Se la volvió a cruzar tres años después en Scream (2022). “Supimos que era ella: tenía rango, podía ser divertida, tenía actitud, era sexy, intensa y podía gritar…”, contaba Baker hace un par de años en SModa, “y si algo sabíamos de nuestra Anora entonces es que iba a tener que gritar mucho. Además, tiene un aspecto muy único que podíamos fotografiar de manera interesante”. Un año después, tras estudiar de ruso a pole dance, era Ani. Otro más y tenía un Oscar en la mano.. Ese premio —que reposa junto a su colección de tocadiscos y vinilos antiguos— le ha dado oportunidades y pausas. Se ha convertido en imagen de marcas de lujo, pero ha sabido dejarse ver lo justo como para no quemarse y que el público tenga ganas de volverla a ver. Ella asegura que han cambiado muchas cosas, pero que se siente la misma, solo que con la suerte de haber podido parar y escoger, de “explorar personajes realmente interesantes y trabajar con creadores con los que siempre soñé”, contaba en People. Ha llegado Sorkin, pero ya rueda la coral My Darling California junto a Jessica Chastain y prepara una adaptación de Edgar Allan Poe con Léa Seydoux.. Ella va despacio. Lejos de las prisas de otros descubrimientos fugaces, sigue anclada a su casa, sus padres, sus caballos, sus dos burros (a los que entrena), sus tres chihuahuas y su gato. Comentaba en una entrevista reciente en dicha revista que es una persona del todo “hogareña”. “Me gusta estar con mis animales, cocinar. Siempre me preguntan por mis hobbies y solo digo: ‘Me gusta ver películas y pasar tiempo con mis amigos y mis animales”. Lejos de las redes, cerca de sus caballos. Lejos de Hollywood, cerca de Hollywood. Y en el camino exacto de la carrera que quiere construir.
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