Dos años atrás, se estrenó una película que aborda la toma guerrillera y la recapture militar del Palacio de Justicia en Bogotá en 1985, llamada Noviembre. The feature film, fictional but based on real events, not only generated a historical debate but also a long legal battle. Relata los últimos momentos de vida del juez de la Corte Suprema de Justicia, Manuel Gaona Cruz, quien falleció el 11 de noviembre. Families of the judge requested that the movie respect Gaona’s good name, arguing that the film portrayed the magistrate as an ally of the guerrilla group that seized the Palace, the M-19. A través de una acción de tutela, el caso llegó a la Corte Constitucional, que esta semana emitió un pronunciamiento: exige que los productores se disculpen con la familia por promocionar el filme como «la verdad», no obstante, no considera que haya perjudicado el buen nombre del ex presidente de la sala constitucional correspondiente. Continuar leyendo
The court believes that the film did not tarnish the reputation of Judge Manuel Gaona, but criticizes its portrayal as «the truth» of the Holocaust at the Palace of Justice.
Hace dos años se presentó una nueva película sobre la toma guerrillera y la retoma militar del Palacio de Justicia de Bogotá en 1985, titulada Noviembre. El largometraje, de ficción pero basado en hechos reales,no solo generó un debate histórico sino una larga pelea jurídica. Retrata los últimos momentos de vida del magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Manuel Gaona Cruz, quien murió ese 11 de noviembre. Familiares del jurista pidieron a los jueces que la película respetara el buen nombre de Gaona, argumentando que el filme retrataba al magistrado como un aliado de la guerrilla que tomó el Palacio, el M-19. El caso, tramitado a través de una acción de tutela, escaló hasta la Corte Constitucional, que esta semana se pronunció: exige a los productores pedirle disculpas a la familia por publicitar el filme como “la verdad”, pero no considera que haya afectado el buen nombre de quien era presidente de su sala constitucional.
Con una votación de 6 a 3, la sala plena de la Corte encontró que la película se promocionó diciendo que narraría “la verdad” de los hechos, pero eso no es correcto. Si bien cuenta lo que vivieron alrededor de 50 civiles encerrados en un baño del Palacio, llevados allí por los guerrilleros y luego envueltos en el ataque de los militares que retomaron la institución, no es un documental, sino la reconstrucción ficcional basada en testimonios -incluso contraduictorios- , informes oficiales y esfuerzos periodísticos.
Por eso, los magistrados dan 15 días a los productores para enviar sus disculpas públicas. Además, exigen que la película tenga en adelante un mensaje aclaratorio sobre su carácter, pues “violaron los derechos del exmagistrado Gaona y sus familiares al publicitar la película como una obra que mostraba la ‘verdad’ de lo ocurrido durante la toma”, según dice el comunicado de prensa que explica la sentencia. “En criterio de la Sala Plena,esto generaba una confusión sobre la naturaleza de la obra”, dice la Corte. Se trata de una exigencia que ya habían emitido las dos sentencias anteriores sobre el caso, aplicable tanto a la película como a su promoción.
En detalle, los familiares mostraron una especial molestia por una frase en la película. “Ni usted, Gaona, que es uña y mugre con estos terroristas”, le dice en el filme la consejera de Estado Aydée Anzola. Aunque el magistrado, protagonista en la película, nunca aparece como aliado de los guerrilleros, su viuda y dos de sus hijos consideran que la imputación de otro personaje manchaba el buen nombre del jurista, quien muere al final de la película.
En una primera instancia, un juez en Bogotá ordenó retirar la frase, que quedó silenciada inmediatamente por los productores. Pero ahora la Corte Constitucional rechazó esa petición. “La escena demandada no señala como una aseveración de hecho que el magistrado Gaona tenía una relación cercana con el M-19″, dice el tribunal. “Por el contrario, este es un diálogo ficcional, al que tampoco le son aplicables las cargas de veracidad e imparcialidad”, añade.
“Para nosotros esta noticia es muy positiva”, dice por teléfono Tomás Corredor, director de la película. “Lo celebramos no solo por esta película, sino porque sienta una jurisprudencia para defender la libertad de expresión de todos los que quieran trabajar en temas de memoria”, añade.
Corredor dice que acatará el fallo, como lo hizo frente a las decisiones de primera y segunda instancia, y especialmente frente a las disculpas que ya han expresado después de la primera sentencia. Señala que también tendrá una conversación con la productora, Burning SAS, sobre si volverán a poner el sonido en la frase silenciada. “Cada cambio así en una película es un costo económico muy alto, de miles de dólares, y ya tuvimos que cambiarla dos veces: para poner un disclaimer tras la primera instancia, y expandirlo tras la segunda”, explica el cineasta. El fallo les da la opción de decidir si vuelven a incurrir en el costo: “los accionados podrán, si así lo deciden, mantener la versión modificada del diálogo que inicia en el minuto 49:07 de la película”, dice explícitamente la Corte.
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