David Broncano quiere sentar en el sofá de La Revuelta a Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y Ada Colau. A todos. Sin distinciones. Y, de paso, convertir uno de los programas de entretenimiento más importantes de La 1 en un inesperado escenario de la campaña electoral del próximo 29 de noviembre. La invitación es real, aunque la forma de hacerla fue puro Broncano: bromas, pullas a los partidos políticos y una frase que, pronunciada en cualquier otro espacio de la televisión pública, habría levantado más de una ceja: «Tenemos que simular imparcialidad».
El presentador abre las puertas de su programa a los principales candidatos del 29-N mientras la televisión pública prepara sus debates electorales y el PP pone condiciones a las entrevistas en RTVE
David Broncano quiere sentar en el sofá de La Revuelta a Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y Ada Colau. A todos. Sin distinciones. Y, de paso, convertir uno de los programas de entretenimiento más importantes de La 1 en un inesperado escenario de la campaña electoral del próximo 29 de noviembre. La invitación es real, aunque la forma de hacerla fue puro Broncano: bromas, pullas a los partidos políticos y una frase que, pronunciada en cualquier otro espacio de la televisión pública, habría levantado más de una ceja: «Tenemos que simular imparcialidad».. El comentario, realizado entre risas durante la emisión de anoche, encierra bastante más de lo que parece. Porque una cosa es hacer humor con la política y otra, muy distinta, es gestionar la presencia de los principales candidatos a la Presidencia del Gobierno en un programa de RTVE en plena campaña electoral. Y Broncano, que ha hecho de la irreverencia una de las señas de identidad de La Revuelta, acaba de abrir una puerta que puede resultar tan atractiva televisivamente como complicada de gestionar.. Todo comenzó cuando Jorge Ponce irrumpió con uno de sus habituales monólogos para confesar su supuesto desconcierto ante las elecciones. No sabía a quién votar porque, según ironizó, todos los partidos le gustaban muchísimo. El colaborador repartió sarcasmo entre las principales formaciones políticas, desde el PP hasta el PSOE, pasando por la izquierda alternativa, a la que describió como una especie de paella mixta incapaz de ponerse de acuerdo.. Fue entonces cuando Broncano llevó la broma un paso más allá. «Ahora estamos en la televisión pública y es una campaña electoral», recordó el presentador, consciente de que las reglas del juego son diferentes cuando se emite en La 1. Y propuso enviar invitaciones formales a los principales candidatos para que acudieran a su programa.. La cuestión de la imparcialidad apareció inmediatamente. Broncano bromeó con la necesidad de aparentarla y Ricardo Castella le corrigió: no se trata de simularla, sino de cumplir las exigencias electorales. El comentario quedó dentro del habitual intercambio humorístico del programa, pero también puso sobre la mesa una cuestión que RTVE tendrá que abordar si la propuesta llega a materializarse.. ¿Cómo se garantiza el pluralismo electoral en un programa que no es informativo, que funciona con sus propias reglas y que basa buena parte de su éxito en la espontaneidad y el humor?. Broncano y sus colaboradores imaginaron incluso la posibilidad de reunir a los cuatro candidatos en el mismo sofá. La estampa, desde luego, tendría su atractivo: Sánchez, Feijóo, Abascal y Colau sometidos al particular interrogatorio del presentador. Otra cosa sería conseguir que todos aceptaran.. De hecho, el propio Broncano planteó qué ocurriría si unos candidatos acudían y otros rechazaban la invitación. Y terminó mirando directamente a cámara para dirigirse a los líderes políticos: «Pedro, Alberto, Santiago y quien sea… estáis todos invitados». También quiso extender el ofrecimiento a Gabriel Rufián, que ya ha pasado por el programa.. Más allá de las bromas, la iniciativa introduce un elemento inesperado en la batalla televisiva de las elecciones generales. La Revuelta podría convertirse en un escaparate político diferente al de los debates tradicionales, con una audiencia que no necesariamente busca información electoral cuando enciende la televisión. Un espacio en el que los candidatos podrían mostrar una faceta menos institucional, aunque también exponerse a preguntas y situaciones difíciles de controlar.. Y no es una cuestión menor. Los programas de entretenimiento llevan años ganando terreno como espacios de conversación pública. La política ya no se juega únicamente en los informativos, las entrevistas convencionales o los grandes debates electorales. También se disputa en los formatos que reúnen a espectadores interesados, principalmente, en pasar un buen rato.. La propuesta de Broncano tampoco se produce en cualquier momento. RTVE ya ha planteado la celebración de tres grandes debates electorales de cara al 29-N: un cara a cara entre Sánchez y Feijóo el 17 de noviembre, un encuentro con los portavoces de los ocho grupos parlamentarios el día 23 y un debate a cuatro el 26 de noviembre. La corporación presentó esta iniciativa como una apuesta por el pluralismo y la neutralidad, pendiente todavía del plan definitivo de cobertura electoral.. Sin embargo, las negociaciones con los partidos ya han puesto de manifiesto las dificultades. El PP ha aceptado participar en un cara a cara con Sánchez organizado por Mediaset y en un debate a cuatro de Atresmedia, mientras que para RTVE plantea la participación de portavoces parlamentarios. Además, los populares han condicionado las entrevistas a Feijóo en la televisión pública a que sean realizadas por profesionales de la propia corporación y no por productoras externas.. Esta última condición añade un obstáculo evidente a la invitación de Broncano. La Revuelta es un formato producido por El Terrat, de Mediapro, para RTVE. Por tanto, la presencia de Feijóo en el programa chocaría, en principio, con las condiciones que el PP ha trasladado a la corporación para las entrevistas electorales. Una dificultad que no significa que su participación sea imposible, pero que convierte la propuesta en algo bastante más complejo que enviar cuatro cartas y esperar respuesta.. Existe, además, otra cuestión fundamental: la igualdad de trato. Invitar a todos los candidatos no garantiza por sí solo el cumplimiento de los criterios de pluralismo. Habría que determinar cómo se organizarían las entrevistas, qué condiciones tendrían y cómo se actuaría si únicamente algunos dirigentes aceptaran acudir. Todo ello dentro del marco electoral aplicable y del plan de cobertura de RTVE.. El propio manual de estilo de la corporación establece obligaciones de neutralidad, independencia y pluralismo que no se limitan exclusivamente a los informativos. Al mismo tiempo, reconoce la naturaleza diferenciada de los programas de entretenimiento y humor. El reto sería precisamente conciliar ambas cosas sin desnaturalizar el formato.. Porque imaginar a los candidatos enfrentándose a las preguntas habituales de Broncano, a las ocurrencias de Jorge Ponce o a las intervenciones de Grison resulta, como mínimo, televisivamente tentador. Pero una campaña electoral no funciona con las mismas reglas que una entrevista a un actor o un cantante que acude a promocionar su último trabajo.. Por ahora, la invitación está lanzada, pero no hay confirmaciones de asistencia ni entrevistas anunciadas. Y queda por ver si los partidos están dispuestos a asumir el riesgo de entrar en un territorio donde los discursos preparados pueden servir de bastante poco.. Broncano ha abierto las puertas de La Revuelta a todos los candidatos. Lo difícil, probablemente, no será encontrarles un hueco en el sofá, sino conseguir que quieran sentarse. Y que, si lo hacen, la televisión pública sea capaz de convertir la ocurrencia en una propuesta compatible con sus obligaciones electorales. Porque bromear con la imparcialidad es una cosa. Tener que garantizarla, otra muy distinta.
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