Me suelen gustar los argumentos y la forma de narrarlos en el cine de Cesc Gay. A veces, incluso enrojezco al identificarme más de lo debido con lo que hacen o dicen o callan algunos de sus personajes. Y no son precisamente cosas heroicas, sino muy humanas, tramposillas, con anverso y reverso. Parte de este mundo antes se autodenominaba hipster. Luego, como ocurre con todas las modas, se borró el nombre. Cesc Gay posee talento, ironía, matices, gracia, complejidad. También puede ser divertido. Y reconocible siempre.
This American version of Cesc Gay’s comedy is directed by Olivia Wilde. This also interprets it. Neither one nor the other is going to be memorable for me.
Me suelen gustar los argumentos y la forma de narrarlos en el cine de Cesc Gay. A veces, incluso enrojezco al identificarme más de lo debido con lo que hacen o dicen o callan algunos de sus personajes. Y no son precisamente cosas heroicas, sino muy humanas, tramposillas, con anverso y reverso. Parte de este mundo antes se autodenominaba hipster. Luego, como ocurre con todas las modas, se borró el nombre. Cesc Gay posee talento, ironía, matices, gracia, complejidad. También puede ser divertido. Y reconocible siempre.
Hace seis años estrenó Sentimental, película en la que adaptaba su propia obra teatral. Guardo buen recuerdo de ella. Me reí, el argumento tenía un punto inquietante, estaba bien interpretada y, además, me quedé colgado con una actriz argentina a la que imperdonablemente desconocía. Se llama Griselda Siciliani, dama tan hermosa como buena intérprete.
El argumento de aquella comedia con punto amargo ha sido adaptado en otras cinematografías, algunas exóticas, y ahora también lo han hecho en Estados Unidos. Se titula La invitación. Es la propuesta que le ofrece a sus casi desconocidos vecinos una pareja singular, dedicada con perseverancia al disfrute del sexo. Ellos solos ejerciéndolo día a día y noche tras noche, sin prisas y sin pausas, pero con permanente alboroto para los que viven al lado y también compartiendo sus lúdicos, eróticos y voraces juegos con otras personas. Y resulta que la pareja a la que invitan está desgastada, casi rota, invadida por la depresión y la sensación de fracaso profesional y sentimental. Y la sorpresa inicial tiene ramificaciones. Y dudas. Y la catarsis. Y el planteamiento de la rotura definitiva. Y hablan de las cosas que nunca se expresan. Por costumbre. Por miedo. Por el falso conocimiento que cada uno cree poseer del otro.

Me habían contado que esta adaptación era superior al original. No estoy de acuerdo. La apreciación de algunas cosas igual está en función del estado físico y mental. Y el mío, después de haber sufrido múltiples horas de extravío en algo que se ha convertido en terroríficamente cotidiano llamado Renfe, es incapaz de valorar lo que estoy viendo y escuchando. Se me abre la boca, estoy a punto de dormirme, me da igual lo que le ocurra a estas dos parejas en situación tan revulsiva y tragicómica. El problema es que con la versión española disfruté bastante. Me interesaba la trama, los diálogos, el tono, los personajes, las interpretaciones. Casi todo me parece vacuo, sin gracia, prescindible.
La dirige Olivia Wilde. Que también la interpreta. Ni lo uno ni lo otro me va a resultar memorable. Como actriz no le veo la gracia. Tampoco al atormentado y pretendidamente cómico Seth Rogen, todo el rato lamentándose no ya por el fracaso de su música, sino también por la convivencia con su mujer. Y siempre me ha parecido un gran actor Edward Norton, pero aquí le encuentro más soso que vitalista dando vida a un bombero que ejerce de gran follador. Y Penélope Cruz es una actriz tan magnética como creíble, con muchos registros, rebosante de atractivo. Y contaban que aquí estaba asombrosa, con muchas posibilidades de ganar un premio Oscar. Está bien, porque es imposible que esta actriz pase desapercibida, pero no creo ni de lejos que esta sea una de sus cumbres interpretativas. Pero, repito, mis apreciaciones sobre La invitación, habiendo disfrutado con Sentimental, el modelo original, tal vez se deban al agotamiento, aunque ya no recuerdo nada de ella y la vi el martes.
La invitación
Dirección: Olivia Wilde.
Intérpretes: Olivia Wilde, Penélope Cruz, Seth Rogen, Edward Norton.
Género: comedia. EE UU, 2026.
Duración: 107 minutos.
Estreno: 16 de octubre.
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