Con 2,5 millones de libros vendidos, el éxito de la saga ‘Blackwater’ ha disparado el interés por el ilustrador Pedro Oyarbide, que ya trabaja para editoriales de más de 10 países Leer
Con 2,5 millones de libros vendidos, el éxito de la saga ‘Blackwater’ ha disparado el interés por el ilustrador Pedro Oyarbide, que ya trabaja para editoriales de más de 10 países Leer
Ya sea en Sant Jordi, en la Feria del Libro de Madrid o en la de Turín, centenares de personas se agolpan tras su caseta año tras año. No es el influencer de moda, tampoco un ensayista reputado, ni un Premio Planeta, ni un autor superventas.Bueno, de eso último, Pedro Oyarbide (Madrid, 1988) sí que tiene un poco.»A veces me siento un impostor, con tanta gente que viene a que le firme libros que no he escrito yo. Sobre todo de autores muertos, parece que me he especializado en eso», ríe Oyarbide, ilustrador de la saga Blackwater, en videollamada. «Agradezco mucho que valoren mi trabajo». Juzgar un libro por su portada no siempre es lo idóneo, pero este no es el caso. El fenómeno Blackwater, editado en España por Blackie Books, se convirtió en la saga literaria más popular del 2024, con más de 700.000 ejemplares vendidos gracias a su publicación por entregas cada dos semanas, en formato bolsillo y por el módico precio de 10 euros. En toda Europa, ha superado los dos millones y medio de ejemplares.»Tienes un poco esa sensación de estar beneficiándote del legado de un autor que no ha podido ver en vida el éxito de su obra», dice. De La riada a Lluvia, las seis entregas de esta novela de terror gótico y suspense escrita por Michael McDowell se publicaron originalmente en 1983 en Estados Unidos, cayendo después en el olvido. Su regreso triunfal a las librerías es una suerte de milagro póstumo a lo Van Gogh. «Imagínate, McDowell solo publicó en Norteamérica y con una editorial pequeña que tampoco tuvo gran relevancia. Creo que podría estar muy contento», asegura.Pero gran parte del secreto del éxito de Blackwater está en sus cubiertas bellamente ilustradas, que recuerdan a cartas de tarot. Y ahí es donde entra Oyarbide.»Ha sido algo brutal, una auténtica pasada. Estoy muy orgulloso de que haya conectado tantísimo con los lectores», reconoce el ilustrador, que se muestra prudente y humilde ante el apunte de que sus portadas han hecho más por la campaña de marketing de esta saga que la propia historia. «No intento llevarme ningún mérito por algo que no he hecho, pero en lo que he colaborado, que es en darles una imagen reconocible a los libros, sí me siento muy satisfecho. Las portadas han funcionado muy bien; podrían no haberlo hecho». Portada de un volumen de la saga ‘Blackwater’.Blackie BooksTodo comenzó en el país vecino hace algo más de cuatro años. «Me llamó un editor francés, que había visto mis ilustraciones en Internet y justo había comprado los derechos de la obra de McDowell. De hecho, compartimos el copyright de las portadas y todas las editoriales que las quieran tienen que contactar con él primero», cuenta.Así lo hicieron desde España, Portugal, Brasil, Italia, Reino Unido, República Checa, Grecia y Polonia. Más de una decena de países se han sumado hasta el momento a la fiebre Blackwater. «A menudo me arrepiento de no haber pedido royalties, como los músicos, porque ha sido un pelotazo y n
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