La batalla de la televisión ya no consiste sólo en ganar espectadores. Consiste, primero, en conseguir que se sienten delante de ella. Y, después, que no se levanten. El FesTVal de Vitoria, celebrado la semana pasada, ha vuelto a ejercer este año de gran escaparate de la temporada televisiva y, observadas en conjunto las presentaciones de las principales cadenas, deja una fotografía bastante precisa de por dónde creen que pasa el futuro inmediato de la televisión en abierto: concursos, grandes formatos, marcas reconocibles, ficción con vocación de acontecimiento y, por encima de casi todo, entretenimiento. Al menos, en Vitoria, otra cosa es en las parrillas completas, donde la actualidad, el debate, el infoentretenimiento siguen sumando horas.
RTVE multiplica los concursos y el entretenimiento familiar; Atresmedia protege sus grandes marcas y apuesta por ficciones-evento y formatos internacionales ya probados; mientras Mediaset se refugia en su histórico dominio del reality. El FesTVal dibuja una temporada en la que el gran enemigo ya no es sólo la cadena de enfrente
La batalla de la televisión ya no consiste sólo en ganar espectadores. Consiste, primero, en conseguir que se sienten delante de ella. Y, después, que no se levanten. El FesTVal de Vitoria, celebrado la semana pasada, ha vuelto a ejercer este año de gran escaparate de la temporada televisiva y, observadas en conjunto las presentaciones de las principales cadenas, deja una fotografía bastante precisa de por dónde creen que pasa el futuro inmediato de la televisión en abierto: concursos, grandes formatos, marcas reconocibles, ficción con vocación de acontecimiento y, por encima de casi todo, entretenimiento. Al menos, en Vitoria, otra cosa es en las parrillas completas, donde la actualidad, el debate, el infoentretenimiento siguen sumando horas.. Porque si algo ha dejado claro Vitoria es que las cadenas no están precisamente dispuestas a experimentar a ciegas. Se arriesga, sí, pero con red. Formatos internacionales que ya han demostrado funcionar fuera de España, adaptaciones literarias procedentes de éxitos editoriales, juegos de mesa convertidos en programas, nuevas versiones de marcas veteranas y rostros perfectamente identificables por el espectador. Incluso cuando la televisión busca algo nuevo, quiere que ese algo nuevo resulte familiar.. Y en esa carrera, RTVE ha sido la que más cartas ha colocado encima de la mesa. La radiotelevisión pública llegó al FesTVal con cuatro estrenos de entretenimiento -El Túnel: avanza y gana, Hitster: el juego de los grandes éxitos, El escondite y Rojo sobre blanco en ficción- y dos marcas ya asentadas, MasterChef Celebrity Legends y Al cielo con ella.. Es probablemente la mejor representación de la estrategia que La 1 está siguiendo desde hace ya varias temporadas: convertir el entretenimiento en la gran apuesta del prime time y multiplicar las apuestas capaces de reunir a públicos diferentes. Y, sobre todo, concursos. Muchos concursos.. Todos los galardonados en el FesTVal en la gala de clausura.FESTVAL. Jesús Vázquez es el rostro de El Túnel: avanza y gana, un formato de conocimiento, estrategia y tensión que comenzó con 32 participantes y un premio de hasta 150.000 euros que se estrenó el miércoles de la semana pasada. «Me gustó tanto que me involucré desde el minuto uno», confesó el presentador en Vitoria. Pero la clave de lo que busca RTVE estaba en otra de sus frases: «Nos hemos reído, hemos llorado, nos hemos emocionado… toda esa verdad se nota».. Es decir, el concurso ya no basta con que sea concurso. Tiene que tener historias, emoción, espectáculo y personajes.. Exactamente la misma receta, con ingredientes diferentes, aparece en Hitster. RTVE convierte uno de los juegos de mesa de mayor éxito internacional en un gran concurso musical conducido por Dani Martínez, mezcla famosos y anónimos, incorpora actuaciones y tira de uno de los grandes patrimonios de la pública: su archivo. «Cuando me llamaron me dijeron que era como una verbena de pueblo», explicó Martínez en el FesTVal. Y él mismo terminó definiéndolo como un «megashow», pero con una premisa muy clara: «Jugar desde casa».. Ahí está probablemente una de las obsesiones que más se repiten en las apuestas presentadas en Vitoria: recuperar la televisión que se veía acompañada. La que se juega desde el sofá, la que pueden compartir padres, hijos y abuelos, la que no exige conocer un universo previo ni haber visto siete capítulos anteriores.. Grison, en la presentación en Vitoria de El Escondite.FESTVAL. Por eso también aparece El escondite, con Grison convertido por primera vez en maestro de ceremonias de un gran formato, famosos escondiéndose en un gigantesco decorado de dos plantas y más de 120 escondites. El colaborador de La Revuelta se convierte así en presentador y RTVE explota, además, el ecosistema de rostros que ella misma ha contribuido a construir.. Y, al otro extremo, protege el tesoro de la corona. MasterChef CelebrityLegends -también ya estrenado- No se reinventa la marca; se explota su propia memoria. Una segunda oportunidad para los aspirantes y, también, una primera prueba de hasta qué punto una franquicia puede alimentarse ya de su propia historia.. La ficción aparece en RTVE en menor proporción dentro del escaparate de Vitoria, pero con una apuesta muy concreta: Rojo sobre blanco, creada por Daniel Écija, con Hugo Silva y María Hervás, recupera un género tan clásico como el procedimental policial, aunque introduciendo la lingüística forense y mezclando intriga, comedia y emoción. Écija lo resumió durante la presentación: «Drama, comedia y emoción».. Atresmedia, en cambio, enseñó menos cartas, pero muy reconocibles dentro de su estrategia. Dos grandes ficciones, Las hijas de la criada y A la deriva; un gran concurso internacional, 99 para ganar; la décima temporada de Pesadilla en la cocina; y una apuesta paralela de Flooxer por la ficción vertical.. Aquí hay menos dispersión. Antena 3 lleva años asentada sobre una maquinaria que funciona y Vitoria demuestra que no tiene intención de desmontarla. Si algo funciona, se protege; y si entra algo nuevo, entra con antecedentes.. 99 para ganar es posiblemente el mejor ejemplo. Cien concursantes, 99 pruebas y una única regla: no quedar el último. Pero lo importante para entender la elección de Antena 3 es que 99 to Beat no es una aventura sin comprobar: cuenta ya con adaptaciones en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Noruega, Polonia, Suecia, Brasil o Estonia. Miki Nadal lo proclamó en Vitoria como «el concurso revelación del año».. Miki Nadal e Irene Junquera, presentadores de 99 para ganar.FESTVAL. Más reveladora todavía fue Irene Junquera: «Para esta generación que aborrece la televisión y prefiere ver cosas en la tablet este programa va a conseguir que no se quieran separar de la televisión».. Puede parecer una frase promocional, pero resume buena parte del desafío de todo el sector. El rival de Antena 3 ya no es sólo La 1 o Telecinco, y viceversa. Es la tableta. Es TikTok. Es YouTube. Es cualquier pantalla capaz de conseguir que el espectador no llegue nunca al mando a distancia. Se ven los contenidos de la tele, pero se ven en otros canales que todavía son difíciles de sacarle beneficio.. Por eso Atresmedia juega simultáneamente en los dos terrenos. Mientras Antena 3 busca grandes formatos para todos los públicos, Flooxer presentó en Vitoria Baddie y La deuda, dos proyectos de ficción vertical. La paradoja es sólo aparente: se intenta mantener al público joven delante del televisor mientras se producen contenidos concebidos para las pantallas de las que precisamente se quiere rescatarlo.. En ficción, Atresmedia vuelve a su terreno más reconocible. Las hijas de la criada parte de la novela de Sonsoles Ónega, Premio Planeta y uno de los grandes fenómenos editoriales de los últimos años: ocho episodios, producción ambiciosa y un melodrama de época construido alrededor de secretos familiares, mujeres, poder y herencias. A la deriva, protagonizada por Paula Echevarría, Daniel Grao y Michel Noher, vuelve también al gran drama, esta vez en los años 70 y con el regreso inesperado de unos marineros dados por muertos como detonante.. Atresmedia no abandona, por tanto, la ficción; la convierte cada vez más en producto-evento, mientras reserva buena parte de la continuidad de la parrilla para las marcas que ya sabe que funcionan. Que Pesadilla en la cocina llegue a su décima temporada es el ejemplo perfecto: novedad y tradición conviven, pero el suelo sigue estando construido sobre formatos probados.. Y después está Mediaset, cuyo escaparate en Vitoria resulta especialmente significativo porque el grupo afronta esta temporada desde una posición mucho más complicada. Si RTVE busca amplitud y Atresmedia estabilidad, Telecinco necesita reconstrucción.. Pero reconstruye partiendo de aquello que todavía reconoce como territorio propio: el reality.. Supervivientes All Stars, La isla de las tentaciones y ahora Honesty House dibujan una línea inequívoca. No se abandona el género que durante décadas ha proporcionado a Telecinco algunos de sus mayores acontecimientos televisivos; se intenta encontrar nuevas variaciones dentro de él. Honesty House, con Raquel Sánchez Silva regresando a Mediaset once años después, lleva el dating show a una mansión del Caribe colombiano y añade una herramienta tecnológica -la llamada Honesty Box- que pretende detectar cuándo sus participantes mienten. «Para mí Mediaset ha sido la casa de las oportunidades», afirmó la presentadora durante su puesta de largo.. Raquel Sánchez Silva, en el FesTVal en la presentación de Honesty House.FESTVAL. La apuesta revela una diferencia sustancial respecto a sus competidores. Mientras RTVE y Antena 3 buscan buena parte de sus novedades en concursos familiares, Telecinco sigue confiando buena parte de su identidad al conflicto, la convivencia, las relaciones y el reality. Cambian los mecanismos, los escenarios y los participantes, pero permanece la materia prima.. Sin embargo, Mediaset también sabe que necesita algo que durante los últimos años prácticamente desapareció de su gran cadena: ficción propia. De ahí el peso concedido en Vitoria a Marusía. Vientos de honor, protagonizada por Lucía Jiménez y Alfonso Bassave, la primera serie que se adentra en el entorno de la Armada española. Un drama de intriga que arranca con el suicidio de una alumna en la Escuela Naval Militar de Marín y que mezcla investigación, relaciones personales y el retrato de la institución.. Es, probablemente, una de las apuestas más simbólicas de Telecinco: volver a intentar que la ficción forme parte de su identidad después de años en los que prácticamente había dejado ese territorio a sus rivales y a las plataformas.. Fuera de las tres grandes batallas también se perciben movimientos que explican hacia dónde va el mercado. 3Cat presentó La Gran Cita, con Dulceida, un formato digital que enfrenta la inteligencia artificial con la química del encuentro personal para buscar pareja y que apuesta expresamente por protagonistas anónimos, diversidad e inclusión.. AMC Global Media, por su parte, juega otra partida: la especialización. Su escaparate combina la nueva serie de Isabel Coixet, Alguien debería prohibir los domingos por la tarde, el terror de Gnomos, gastronomía con Tapeo Español y Los grandes de España, documentales históricos como Toro Sentado o Un día en la historia de España, y títulos internacionales como The Terror: Devil in Silver. No pretende construir una gran plaza pública, sino muchas plazas pequeñas y perfectamente reconocibles.. Los protagonistas de la serie A la deriva en el FesTVal.FESTVAL. Y La Séptima, que utilizó precisamente el FesTVal para realizar su primera gran puesta de largo antes de comenzar sus emisiones el próximo 5 de noviembre, se coloca en otro extremo: la actualidad y la conversación como columna vertebral. Un modelo diferente que entra en un mercado donde los grandes operadores parecen haber decidido que el entretenimiento debe cargar con buena parte del peso de la televisión generalista.. Porque quizá eso sea lo más significativo de todo lo presentado en Vitoria. La información no ha sido el gran escaparate del FesTVal; tampoco los grandes formatos de investigación, documental o divulgación. El entretenimiento lo ocupa casi todo. Concursos, realities, dating shows, ficción, música, humor y grandes marcas.. Las cadenas parecen haber asumido que, para informar, el espectador dispone ya de innumerables ventanas durante las 24 horas; pero para conseguir que millones de personas hagan algo a la vez hace falta otra cosa. Hace falta espectáculo.. RTVE quiere conseguirlo acumulando formatos y géneros. Atresmedia, protegiendo una maquinaria que ya funciona y arriesgando con productos previamente testados. Mediaset, agarrándose a su gran ADN histórico -el reality- mientras intenta reconstruir los territorios perdidos. Y los operadores más pequeños, buscando precisamente aquello que los grandes no pueden ofrecer: especialización, identidad y nicho.. Al final, las alfombras de Vitoria han enseñado mucho más que los estrenos de una temporada. Han mostrado qué televisión cree cada cadena que todavía merece la pena hacer cuando el verdadero adversario ya no está necesariamente en el canal de al lado.. Y todas, aunque por caminos diferentes, parecen haber llegado a una conclusión parecida: para que el espectador vuelva a mirar la televisión hay que conseguir que sienta que, si no la mira en ese momento, se está perdiendo algo.
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