A la televisión le llevan años dando por perdido al espectador joven. Que los menores de 30 años apenas consumen televisión lineal y que han cambiado el mando por el móvil es casi un dogma en una industria que observa con preocupación cómo el consumo se desplaza hacia las plataformas, las redes sociales y los contenidos bajo demanda. Sin embargo, basta con que ruede el balón y aparezca la Selección española para que esa teoría se venga abajo.
Frente al avance de las plataformas y el consumo bajo demanda, la Selección demuestra que todavía existen acontecimientos capaces de reunir a todas las generaciones ante el mismo televisor
A la televisión le llevan años dando por perdido al espectador joven. Que los menores de 30 años apenas consumen televisión lineal y que han cambiado el mando por el móvil es casi un dogma en una industria que observa con preocupación cómo el consumo se desplaza hacia las plataformas, las redes sociales y los contenidos bajo demanda. Sin embargo, basta con que ruede el balón y aparezca la Selección española para que esa teoría se venga abajo.La final de anoche superó por casi dos puntos a la final del Mundial de Sudáfrica 2010. 15.385.000 de espectadores de media vieron la final en todos los canales en los que se emitió -La 1, La 2, Teledeporte,. Dazn y La 2Cat-, logrando un 85,4% de cuota de pantalla frente al 85,9% de 2010. La prórroga se ha convertido en lo más visto en la televisión en España en la historia con una audiencia media de 16.608.000 espectadores, un título que hasta el momento ocupaba casualmente la prórroga de la final del Mundial de Sudáfrica donde España consiguió su primera estrella. El Mundial de 2026 ha demostrado que el fútbol sigue siendo el gran refugio de la televisión tradicional. Ningún programa de entretenimiento, ninguna serie de estreno y ningún gran formato logra hoy reunir a millones de espectadores de todas las edades como lo hace un partido de La Roja. Y, sobre todo, ningún otro contenido consigue atraer de nuevo a los niños y a los jóvenes a una pantalla que muchos daban por abandonada.No se trata únicamente de que España firme los mejores datos del campeonato. La Roja está convirtiendo cada partido en un acontecimiento televisivo de dimensiones extraordinarias en un momento en el que muy pocos programas consiguen superar siquiera los dos millones de espectadores. Frente a una televisión cada vez más fragmentada, los encuentros del combinado nacional monopolizan la conversación social y reúnen delante de la pantalla a varias generaciones al mismo tiempo.Lo que está ocurriendo en España no es una excepción. El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá está confirmando también su enorme tirón internacional. La FIFA presume de que los primeros días del torneo han batido récords de audiencia televisiva en numerosos mercados y de que las retransmisiones inaugurales han firmado las mejores cifras de la historia en varios países. Solo durante el primer fin de semana, más de 50 millones de personas siguieron los partidos de las tres selecciones anfitrionas, mientras que encuentros como el Japón-Túnez reunieron a 22,4 millones de espectadores de media en la televisión japonesa, convirtiéndose hasta ese momento en el partido más visto del campeonato. En China, los 11 primeros encuentros acumularon 192 millones de espectadores únicos, una muestra del alcance global de un torneo que vuelve a reivindicarse como el mayor acontecimiento televisivo del planeta.Uno de los mejores ejemplos llegó con el encuentro entre España y Cabo Verde, el primer partido de la Selecció
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