El gran crítico literario de este diario Rafael Conte definió a Gonzalo Suárez, el escritor y cineasta fallecido este martes en Madrid a los 92 años, como “el primer incontrolado de la literatura española”. Tanto en su faceta de cineasta como en la de escritor, Suárez siempre estuvo al margen de las modas: cuando en los años sesenta y setenta triunfaba el realismo social, él escribía novelas de espías o libros imposibles de clasificar (Operación Doble Dos, Rocabruno bate a Ditirambo). Su última obra publicada fue un cómic basado en dibujos que realizó en París en 1958, El caso de las cabezas cortadas (Nórdica), que mostraba uno de los grandes rasgos de su literatura —y de su personalidad—: un humor imprevisible.. Seguir leyendo
El cineasta fue también un gran escritor, autor de una obra al margen de las modas y las convenciones
GONZALO SUÁREZ. Columna. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. El cineasta fue también un gran narrador, autor de una obra al margen de las modas y las convenciones. Gonzalo Suarez, en 2015 en su casa de Madrid.Bernardo Perez. El gran crítico literario de este diario Rafael Conte definió a Gonzalo Suárez, el escritor y cineasta fallecido este martes en Madrid a los 92 años, como “el primer incontrolado de la literatura española”. Tanto en su faceta de cineasta como en la de escritor, Suárez siempre estuvo al margen de las modas: cuando en los años sesenta y setenta triunfaba el realismo social, él escribía novelas de espías o libros imposibles de clasificar (Operación Doble Dos, Rocabruno bate a Ditirambo). Su última obra publicada fue un cómic basado en dibujos que realizó en París en 1958, El caso de las cabezas cortadas (Nórdica), que mostraba uno de los grandes rasgos de su literatura —y de su personalidad—: un humor imprevisible.. El éxito que alcanzaron algunos de sus filmes, sobre todo el muy literario Remando al viento (1988) —“La mejor película inglesa es española”, dijo sobre ella un productor de la BBC—, eclipsó en cierta media su importancia como escritor. Pero si nunca se hubiera puesto detrás de una cámara, si no hubiera reinventado el periodismo deportivo bajo el pseudónimo de Martín Girard, Suárez sería uno de los escritores más importantes de la segunda mitad del siglo XX español.. Más información. Consideraba que un escritor era “un asesino triste” porque “cada disparo, cada palabra, mata la realidad” y, sin embargo, sus obras son exactamente lo contrario: el lector nunca sabe lo que se va a encontrar cuando pasa una página. No hay nada tan vivo como sus libros: no se parecen entre ellos como tampoco se parecen a nada que se haya escrito antes o después. No en vano el propio Suárez definía así su escritura: “Estás cazando mariposas, estás cazando palabras. Otros prefieren copiar del natural, como determinados pintores. Yo prefiero desordenar el caos”.. Los únicos libros canónicos que escribió Suárez —si es que esta palabra se puede aplicar a una obra como la suya— fueron una biografía novelada del Marqués de Sade, Ciudadano Sade (Plaza y Janés), y sus memorias, La suela de mis zapatos (Random House). Sus colecciones de relatos Gorila en Hollywood o El asesino triste son un ejemplo de su capacidad para inventar y para arrastrar al lector a un territorio en el que sabe que cualquier cosa puede pasar, como si, al zambullirnos en sus palabras, nos olvidásemos de la imagen que nos devuelve el espejo. Julio Cortázar, que admiraba su obra y compartía su pasión por los laberintos literarios, lo definió como “un juego sigiloso de una inteligencia irónica”.. Gonzalo Suárez (premio especial del jurado) y Maruja Torres ( premio Literatura/Cròniques) trás anunciar los Premios Internacionales Terenci Moix 2012.© Marcel·lí Sàenz. Ni en su cine ni en sus libros ni en sus crónicas de deportes Suárez escogió el camino fácil. Recibió numerosos galardones —el último fue el Goya de Honor este mismo año—, pero tuvo muchas veces la sensación de que sus libros eran considerados la serie B de su proyecto artístico. Sin embargo, tuvo muchos lectores y su influencia fue mucho mayor de la que él mismo fue capaz de calibrar: enseñó a generaciones de creadores que todo era posible, que la literatura es un juego y a la vez algo lo suficientemente serio como para hacernos felices.. Solo había una cosa comparable a leer a Gonzalo: charlar con él y alargar la sobremesa en las tabernas de Ópera. Todos los que tuvimos la suerte de conocerlo y quererlo, de descifrar sus bromas y sus juegos de palabras, sabemos que le echaremos de menos, pero también que siempre nos quedarán sus libros: ese caos desordenado convertido en arte, en placer y en diversión.. Sobre la firma. Es redactor jefe de Internacional. Ha pasado por las secciones de Cultura, Babelia, Reportajes, Sociedad e Ideas, viajado como enviado especial a numerosos países –entre ellos Afganistán, Irak y Líbano– y formado parte del equipo de editorialistas. Es autor de los libros ‘Una lección olvidada’ y ‘Los silencios de la libertad’.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Cultura. Gonzalo Suárez. Escritores. Obituarios. Directores cine. Premios Goya. Julio Cortázar. Rafael Conte. Madrid. Libros. Cine. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
EL PAÍS
