Función de noche, obra maestra de Josefina Molina, sobrevuela como algo más que un fetiche cinéfilo la ópera prima de Javier Giner, autor de la serie autobiográfica Yo, adicto. Si en aquella película de principios de los ochenta —también con el teatro de fondo y también con el cine de John Cassavetes en su espíritu—, asistíamos al doloroso ajuste de cuentas de un matrimonio separado, el ajuste de Giner ocurre en solitario, sin posibilidad de réplica, ante el espejo roto de dos vidas bifurcadas en una misma ciudad, Bilbao.. Seguir leyendo
La ópera prima de Javier Giner reúne a Oriol Pla y Marina Salas, que también interpretaron la serie, para transitar en paralelo por un drama sobre el desamor
Función de noche, obra maestra de Josefina Molina, sobrevuela como algo más que un fetiche cinéfilo la ópera prima de Javier Giner, autor de la serie autobiográfica Yo, adicto.Si en aquella película de principios de los ochenta —también con el teatro de fondo y también con el cine de John Cassavetes en su espíritu—, asistíamos al doloroso ajuste de cuentas de un matrimonio separado, el ajuste de Giner ocurre en solitario, sin posibilidad de réplica, ante el espejo roto de dos vidas bifurcadas en una misma ciudad, Bilbao.. Más información. Los dos personajes principales de Esta soledad, Leo y Lorea, emprenden su nueva vida separados y la cámara de Giner las narra en paralelo, convirtiendo todo lo que no se dicen en un poderoso diálogo en silencio. Oriol Pla, protagonista de Yo, adicto, demuestra su fértil tándem con Giner con un personaje muy complicado y al límite. Leo es un actor-payaso (Pla interpreta un monólogo de mimo creado por él mismo) que en plena separación se enfrenta a su orfandad y a un secreto familiar. Si en un principio Pla se mueve con agilidad entre las dos caras de su personaje, la del histrión y la del fracasado precario y sin salida, en el tercer acto va aún más lejos en su manera de expresar su rabia y desamparo ante esa revelación familiar que da un vuelco a su vida. Su interpretación, más contenida de lo que aparenta, está entre las mejores del cine español de este año.. Con Bilbao de fondo, Giner ofrece un mapa urbano a través de sus personajes, y eso incluye las trazas de la ciudad que dejan los secundarios. Leo en la periferia y Lorea, una joven escritora a la que en algún momento tachan de “pija”, en un casco viejo en el que su desclasamiento y las huellas de su frágil salud mental le permiten jugar a los bajos fondos. La relación con su familia y su propio desgarro resultan más endebles, con menos calado que los de su expareja, pero Marina Salas, que también destacaba en Yo, adicto, gradúa bien la intensidad del personaje y, ebria de autocompasión, sabe mostrar las contradicciones de lamerse las heridas.. Marina Salas, en ‘Esta soledad’.. Basada en la obra de teatro Fuga de cuerpos, de María Velasco (“Podría definirse como una comedia romántica, pero una comedia romántica que no hace ninguna gracia”, dice la sinopsis del libro), Esta soledad es más que el retrato de dos personajes a la deriva y que la crónica de una huida hacia delante. En realidad, Giner logra una radiografía del desamor hecha desde el amor, en la que toda la historia de la separación de la pareja se mantiene, literalmente, muda hasta que su silencio se resuelve de forma preciosa en su secuencia final. Con todo su dolor e intensidad, con el desvalimiento de sus personajes, Esta soledad habla del tránsito hacia un lugar mejor. Un debut que confirma, después de Yo, adicto, la sensible voz de su director.. Esta soledad. Dirección: Javier Giner.. Intérpretes: Oriol Pla, Marina Salas, Gemma Martínez, Kai Etxaniz, Itziar Lazkano, Ione Irazábal.. Género: drama. España, 2026.. Duración: 110 minutos.. Estreno: 30 de noviembre
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