Millones de españoles han visto su trabajo. Han cantado con Operación Triunfo, han sufrido con los concursantes de Supervivientes, se han emocionado con las historias de MasterChef y han vibrado con las actuaciones del Benidorm Fest. Probablemente, muy pocos sabían quién era Jordi Rosell. Su nombre no aparecía en los titulares, no protagonizaba las entrevistas ni recibía los aplausos del público. Pero detrás de todos esos programas, de algunos de los mayores éxitos de la televisión de las últimas décadas, estaba él. Y eso, en una industria en la que las estrellas suelen estar delante de las cámaras, es mucho decir.
El director y productor, que también trabajó en MasterChef y el Benidorm Fest, fue uno de los grandes artífices del entretenimiento televisivo español. Sus compañeros lo despiden como un maestro que hacía televisión «desde el corazón»
Millones de españoles han visto su trabajo. Han cantado con Operación Triunfo, han sufrido con los concursantes de Supervivientes, se han emocionado con las historias de MasterChef y han vibrado con las actuaciones del Benidorm Fest. Probablemente, muy pocos sabían quién era Jordi Rosell. Su nombre no aparecía en los titulares, no protagonizaba las entrevistas ni recibía los aplausos del público. Pero detrás de todos esos programas, de algunos de los mayores éxitos de la televisión de las últimas décadas, estaba él. Y eso, en una industria en la que las estrellas suelen estar delante de las cámaras, es mucho decir.. Jordi Rosell falleció este miércoles a los 63 años. Con su muerte, la televisión pierde a uno de esos profesionales imprescindibles que no necesitan aparecer en pantalla para dejar una huella imborrable. Director, realizador y productor ejecutivo, Rosell dedicó más de tres décadas a construir entretenimiento, a convertir ideas en programas y a conseguir que aquello que parecía imposible detrás de las cámaras resultara sencillo para quienes lo disfrutaban desde el sofá de sus casas.. La noticia de su fallecimiento, cuyas causas concretas no se han hecho públicas, fue comunicada por el equipo del Benidorm Fest, uno de los últimos grandes proyectos en los que había trabajado. «Hoy lamentamos profundamente el fallecimiento de Jordi Rosell. Queremos transmitir nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos, y enviarles todo nuestro cariño en estos momentos», expresó la organización del certamen de RTVE.. Su trayectoria es también una manera de recorrer la historia reciente del entretenimiento televisivo en España. Comenzó como realizador en la televisión autonómica catalana, TV3, y terminó convirtiéndose en uno de los nombres más respetados de la industria audiovisual. Pasó por algunas de las productoras más importantes del país, como Gestmusic, Shine Iberia, Magnolia, El Terrat o Mediacrest, y participó en formatos que marcaron distintas épocas y generaciones de espectadores.. Entre 2007 y 2010 estuvo al frente de Supervivientes, uno de los realities más complejos de producir de la televisión española. Años después, en 2013, asumió responsabilidades de dirección en MasterChef, el concurso culinario que acabó convirtiéndose en uno de los grandes emblemas de TVE. También trabajó en MasterChef Junior, ¡Mira quién baila! o Ninja Warrior. Programas muy distintos, pero con algo en común: todos exigían una enorme capacidad para coordinar equipos, controlar los tiempos y transformar lo que sucedía en un plató en un espectáculo televisivo.. Otro de los capítulos fundamentales de su carrera fue Operación Triunfo. Rosell ejerció como productor ejecutivo durante la etapa del regreso del talent musical a TVE, entre 2017 y 2019. Aquella recuperación del formato, que devolvió el fenómeno OT a la conversación social y conquistó a una nueva generación de espectadores, fue uno de los grandes acontecimientos de la televisión española de aquellos años. Y Rosell formó parte del equipo que hizo posible que la música, las emociones y las historias de los concursantes volvieran a convertirse en un fenómeno colectivo.. Su carrera continuó con programas como El cazador, La noche de los cazadores, El comodín, El círculo de los famosos o La conexión, este último emitido en 2025. También participó en las galas del Benidorm Fest, un certamen que en pocos años se convirtió en una de las grandes apuestas musicales de RTVE.. Pero su talento no se limitó a los concursos y los realities. Rosell también dejó su sello en las galas de los Premios Ondas, que dirigió en ocho ocasiones desde 2015, incluida la edición de 2025. Era otro tipo de televisión, la que exige convertir una ceremonia en un espectáculo y conseguir que los protagonistas brillen sin que se vean los mecanismos que lo hacen posible.. En 2016, la Academia de Televisión reconoció su trayectoria con uno de sus Premios Talento, destinados precisamente a esos profesionales cuya labor, muchas veces desconocida para el espectador, resulta fundamental para el funcionamiento de la industria audiovisual. Pocos reconocimientos podían definir mejor una carrera construida al otro lado de las cámaras.. Sin embargo, lo que mejor explica quién era Jordi Rosell no es la interminable lista de programas en los que trabajó, ni los éxitos de audiencia, ni los reconocimientos profesionales. Son las palabras de quienes compartieron con él horas de grabación, nervios antes de un directo, decisiones difíciles y celebraciones después de una emisión.. La directora y productora ejecutiva Eva Tovar, una de las personas que más cerca estuvieron de él, lo despidió con un mensaje que resume el vacío que deja su muerte: «Hoy la televisión ha perdido a un referente y yo a un pilar fundamental». Lo recordó como su amigo incondicional, su maestro y la persona que confió en ella sin reservas. Y añadió algo que explica por qué su pérdida ha provocado tanta tristeza entre sus compañeros: «Su verdadero legado va mucho más allá de los grandes proyectos: está en su manera de hacer y sentir la tele, siempre desde el corazón, y en una calidad humana inigualable que nos transformaba a todos los que trabajábamos a su lado».. También Inés Hernand, presentadora de varias ediciones del Benidorm Fest, quiso despedirse de él con unas palabras especialmente significativas en una profesión marcada por las prisas, la presión de las audiencias y la exigencia constante de resultados. Lo definió como «una persona buena, generosa, honesta y serena en una profesión que tantas veces es todo lo contrario». Y recordó que permanecería el buen poso que había dejado en tantos equipos.. Ahí está, seguramente, la mejor medida de su legado. En los programas que ayudó a levantar, por supuesto, pero también en las personas a las que enseñó, en los profesionales que crecieron a su lado y en los equipos que aprendieron que la televisión no se construye únicamente con grandes presupuestos, decorados espectaculares o rostros famosos. Se construye también con confianza, talento y una manera de entender el oficio.. La televisión es una industria que vive de las imágenes, de los rostros y de los nombres que el público reconoce. Jordi Rosell pertenecía a esa otra televisión, la que no se ve, pero sin la que nada de lo que se ve sería posible. La que está detrás de cada actuación, de cada prueba, de cada gala y de cada emoción que llega a millones de hogares.. Su nombre quizá no fuera conocido por los espectadores. Su trabajo, en cambio, formó parte de la vida de millones de ellos. Y pocas cosas pueden decirse más bonitas de alguien que dedicó su vida a hacer televisión.
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