Susi Sánchez (Chirivella, Valencia, 71 años) espera en la puerta del hotel Capitol de Madrid. Es curioso que admita no saber representar el papel de estrella, porque su figura de estrella clásica de otro tiempo detiene la mirada de las personas que a estas horas, media tarde, cruzan la Gran Vía. Ha trabajado con Pedro Almodóvar en La piel que habito, Julieta y Dolor y gloria. Ganó el Goya a la mejor actriz protagonista en 2019 por La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar, y el de reparto en 2023 por Cinco lobitos, de Alauda Ruiz de Azúa. Tiene un premio Max a la mejor actriz de reparto por Cuando deje de llover, en 2014. Sube a la terraza, busca sombra, pide agua. Las miradas de los demás no dejan de llover sobre ella, pero se hace la distraída. Ha dado vida a Pascuala, la abuela de un niño de once años que se va a vivir con ella tras la desaparición de su padre, en El mal hijo, la ópera prima de Jaime Lorente.. Seguir leyendo
La ganadora de dos premios Goya y un premio Max actúa en ‘El mal hijo’, ópera prima como director del intérprete Jaime Lorente
Susi Sánchez (Chirivella, Valencia, 71 años) espera en la puerta del hotel Capitol de Madrid. Es curioso que admita no saber representar el papel de estrella, porque su figura de estrella clásica de otro tiempo detiene la mirada de las personas que a estas horas, media tarde, cruzan la Gran Vía. Ha trabajado con Pedro Almodóvar en La piel que habito, Julieta y Dolor y gloria. Ganó el Goya a la mejor actriz protagonista en 2019 por La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar, y el de reparto en 2023 por Cinco lobitos, de Alauda Ruiz de Azúa. Tiene un premio Max a la mejor actriz de reparto por Cuando deje de llover, en 2014. Sube a la terraza, busca sombra, pide agua. Las miradas de los demás no dejan de llover sobre ella, pero se hace la distraída. Ha dado vida a Pascuala, la abuela de un niño de once años que se va a vivir con ella tras la desaparición de su padre, en El mal hijo, la ópera prima de Jaime Lorente.. P. Se pone a las órdenes de un director novel.. R. Me pareció una persona diferente de lo que me había imaginado: lo había percibido de otra forma como actor. Un hombre dinámico, sensible, un poco poeta: su sensibilidad lo lleva a expresarse de una manera poética. Me encantó.. P. Ha dicho que le cuesta tener amor incondicional.. R. Quería trabajar eso en la película. Últimamente elijo películas que me ayudan a mí también porque tienen sentido para otras personas. El personaje de Pascuala representa la bondad, el amor incondicional.. P. Que es mucho más fácil sentirlo por una persona desvalida, por un nieto, por un hijo.. R. Sí.. P. Dicen que por los perros se siente automáticamente.. R. Es una cosa tremenda.. Susi Sánchez y Miguel Ángel Puro, en ‘El mal hijo’.. P. ¿Tiene perros?. R. Una perrita que tiene 19 años, Dalai. Es una superviviente.De hecho, hay una parte de mí que está deseando cerrar ya algunas cosas para poder dedicarme a ella el tiempo que le quede. Porque es muy mayor, está muy gastada. Estos tres días fuera se ha quedado una amiga en casa cuidándola y me ha dicho que estuvo buscándome al principio por la casa.. P. ¿Qué necesita tener alguien para que sienta ese amor incondicional que tanto le cuesta?. R. Que me dé confianza.La confianza para mí es fundamental. Aparte, es un talón de Aquiles mío también: o la doy toda y me toman por el pito del sereno, o me cuesta confiar plenamente.. P. ¿Le han traicionado mucho?. R. No sé si lo llamaría traición. He sido demasiado inocente en muchos casos. Y en el mundo en que vivimos, la inocencia, lejos de cuidarse, se aprovecha muchas veces.. P. Esto que me decía un colega vuestro, no recuerdo quién, un actor de teatro: “Es que mi padre trabaja en una oficina y cuando acaba su jornada, no se levanta la gente a aplaudirle. Yo, cuando termino mi trabajo, la gente se levanta y aplaude”.. R. Mi padre no quería que yo fuese actriz.. Susi Sánchez, en Madrid.Andrea Comas. P. ¿Nunca se reconcilió con esa vocación suya?. R. No, porque tenía una idea muy equivocada del trabajo de los actores y de las actrices y, sobre todo, de cómo yo ya desde muy joven enfoqué la profesión. Yo nunca la enfoqué para ser famosa ni para que me aplaudieran.¡Ostras! Para mí, este trabajo es casi un trabajo de investigación. Un trabajo de conocimiento que me ayuda a conocer más a las personas, a conocer más cosas, a conocerme a mí. Este es un trabajo que está lleno de posibilidades más allá de la fama.. P. ¿Y su madre? ¿Se sintió orgullosa?. R. Sí, estaba muy orgullosa, aunque no tenía mucha idea de cómo funcionaba el invento. Cuando me nominaban, me decía a veces: “¿Ha salido ya el sorteo?”.. P. Además de la capacidad de sacrificio de Pascuala, ¿ha aprendido algo de este personaje?. R. Me ha hecho replantearme muchas cosas. Yo no soy una persona generosa. Pero Pascuala me hace ver que no cuesta nada. Es decir, dar y darse no cuesta.. P. ¿La niña Susi Sánchez quería ser actriz?. R. Para nada.. P. Pero todos ustedes suelen decir que eran los titiriteros de la familia.. R. “Yo me subía encima de la mesa en Navidad…”. No. Además, era muy vergonzosa. Pero con 16 años descubrí esto. Fue en una clase de expresión corporal. Hubo un momento en que alguien me hizo así. Me asustó, pero saqué un grito que no sé de dónde salió: de la planta de los pies. Yo no gritaba jamás, era una persona muy cortada, hablaba bajito. Y de repente se oye un grito que sentí como si fuera el grito guardado desde que había nacido, uno que me faltó por gritar, o todo lo que no había gritado durante mi vida salió en ese grito, con una amplitud, con un desahogo, una cosa increíble. Yo dije: “¿Esto qué es? ¿Qué me ha pasado?”. Y entonces quise saber qué había detrás de esto. Necesitaba saber qué pasaba ahí. Me hice actriz.
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