El autor vizcaíno acaba de publicar Contenta (Blackie Books), una novela que narra la historia de Cecilia mientras en sus páginas subyace la precariedad, el machismo y la corrupción Leer
El autor vizcaíno acaba de publicar Contenta (Blackie Books), una novela que narra la historia de Cecilia mientras en sus páginas subyace la precariedad, el machismo y la corrupción Leer
Está claro que Santiago Lorenzo (Portugalete, Vizcaya, 1964) tiene la fórmula mágica para construir novelas que vienen llenas a la vez de ternura y de protesta, narraciones bonitas y críticas, con un encanto muy visible y una sepultada, sofocada, indignación.. En la que acaba de publicar, Contenta, se van insinuando muchos temas bajo el argumento, el cual está en principio cerca del de Los asquerosos y Tostonazo, sus anteriores títulos, en lo que tiene de inmersión forzosa en el medio rural de gente más acostumbrada al ajetreo urbano. Pero lo que más motiva a Lorenzo a la hora de escribir es, en este caso, la denuncia de la precariedad, de eso tan de actualidad conocido por el eufemismo de «el problema de la vivienda» («miles y miles de seres humanos avecindados en ciudades grandes ya no podían en sus casas ni estirarse»), el machismo, la corrupción de los más mediocres en cuanto tocan un poco de poder o, en general, sobre los abusos laborales («Acudió a varias entrevistas. Los ofertantes de empleo sabían que si una autónoma estaba buscando trabajo por cuenta ajena era porque su autonomía se había estancado. No tenían por qué ofrecerle mucho sueldo»).. Todo eso, y más, subyace a la historia de la desafortunada Cecilia, una joven de Alcalá de Henares que va encadenando disgustos y que acaba en el muy anodino villorrio de Mardones, un adefesio en el paisaje donde no hay nada y no sucede nada, pero sobre el que Cecilia ha de rodar un documental de 45 minutos, algo complicado dada la aridez extrema del lugar.. Pobre, feúcha, abatida y solitaria, la sin embargo espabilada Cecilia cumple con el encargo y, como don Quijote, aún ha de llevar a cabo una «segunda salida» a Mardones, una estancia de pronto indefinida en la que ya se tiene que esforzar para entretenerse, encontrar compañía, salir adelante sin desesperarse. Y desde luego le suceden cosas, aunque como proclaman las fajas malas, «casi nada es lo que parece».. Con un fragmento que parece una divertidísima parodia pueblerina de Asesinato en el Orient Express, o con un párrafo sobre el intento de escribir diarios que seguramente contiene un guiño a Las aventuras de Tom Sawyer, Contenta es, al cabo, una bonita y triunfal historia sobre la conquista de la estabilidad, aunque sea a costa de grandes reveses, decepciones y renuncias.. Blackie Books. 240 páginas. 22,90 €
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